El 24 de agosto de 2020 la ciudad de Móstoles se sobrecogía al conocer la noticia de un trágico accidente mortal a la altura del kilómetro 20 de la antigua carretera de Extremadura. En el accidente fallecieron tres personas de una misma familia: una mujer, de unos 30 años, su hija, y el cuñado de la primera, también de una edad similar y que conducía el vehículo.
Además, otra niña de 12 años, también hija de la mujer, fue rescatada por los Bomberos de la Comunidad tras arduos trabajos y resultó herida muy grave. Pero lo más sobrecogedor es que, desde las primeras investigaciones, la Guardia Civil apuntaba a dos hermanos de la mujer fallecido como los responsables de provocar el accidente.
La persecución, que se desarrolló durante aproximadamente 5,3 kilómetros por la carretera N-V dirección Móstoles, se produjo después de que la mujer fallecida fuera a buscar a sus hijas a casa de sus abuelos paternos. Todo ello por una disputa familiar sobre la prueba del pañuelo a la que querían someter a una de las hijas, la que no falleció.
El juicio arrancó hace dos semanas en la Audiencia Provincial de Madrid y la Fiscalía pedía penas de más de 60 años años de cárcel a los dos acusados. Finalmente, el jurado popular ha considerado culpables por unanimidad a los dos hermanos.

Culpables de homicidio
Tras dos días de deliberación, el portavoz del jurado ha leído este jueves su veredicto en el que declaran culpables a ambos de tres delitos de homicidio, para los que la Fiscalía pidió 67 y 62 años de cárcel -uno con la agravante de parentesco y otro en grado de tentativa- y además, al primero le acusaba de conducción temeraria.
En el juicio ha quedado demostrado que, durante la persecución, que duró unos ocho minutos, los acusados hostigaron al vehículo y «con la finalidad de acabar con la vida de todos los ocupantes del vehículo», dieron una última embestida que ocasionó que el vehículo de delante chocara contra una farola y con un árbol, lo que causó la muerte instantánea de tres de los cuatro pasajeros.
Al finalizar la lectura del veredicto este jueves, los dos hermanos han declarado ante la Sala por última vez. Uno de ellos, el que conducía y que no quiso declarar durante el juicio, ha expresado que “en ningún momento” quiso hacerle daño a su familia.
“Esto es una injusticia para mi. No me considero culpable de haber hecho daño a mi familia, menos a mi hermana y a mi sobrina”, ha expresado, antes de añadir: “Quiero justicia y quiero que se haga bien para mi”.
Por otro lado, el otro acusado ha reiterado que él no mató a su hermana ni a su sobrina porque no era él el que viajaba con ellos en el coche, sino Raúl, su cuñado, quién también falleció en el accidente. “Raúl tiene su responsabilidad como conductor. Yo no soy ni participe ni cómplice, estaba en mi casa”, ha concluido.
Tanto el fiscal como las acusaciones han ratificado la petición de penas, mientras que las defensas han incidido en pedir la libre absolución o una atenuante por toxicomanía y han anunciado que recurrirán en caso de que la sentencia sea condenatoria.
