El exjugador de fútbol Alfonso Pérez ha asegurado en un vídeo difundido en redes sociales que se siente orgulloso de haber llevado el «nombre de Getafe por todo el mundo» y de haber dado su nombre al Coliseum por votación popular, al tiempo que ha señalado que no entendería que el cambio en la designación del estadio se debiese a una decisión «ideológica».
Con ello, el getafeño ha dado respuesta a la alcaldesa, Sara Hernández, tras promover el cambio de nombre del estadio por las declaraciones del exmadridista en una entrevista donde destacó las diferencias, en generación de dinero y repercusión mediática, del fútbol masculino sobre el femenino.
«Entiendo que si por algún motivo se tiene que cambiar el nombre, espero que sea por un tema económico: que llegue una multinacional y pague un dinero al Getafe por llevar su nombre. Pero no por un tema ideológico o de cualquier otro motivo», ha defendido.
En este punto, recuerda que, con sus declaraciones, lo único que ha hecho ha sido plasmar una realidad: que el fútbol masculino «genera más ingresos» y «tiene más repercusión mediática» que el femenino.
«Es una evidencia, por desgracia es así, nunca podra compararse. Nunca el fútbol femenino ha estado tan bien como ahora, pero no se podrá comparar: igual que las modelos tienen más repercusión en la moda que los hombres. Hay gente que le enfada que uno diga la verdad», argumenta.
A renglón seguido, el getafeño mantiene que no ha «dicho ninguna mentira, sino una realidad». «Es una realidad: no tenemos nada en contra de las mujeres. Tengo una madre, una esposa y una hija que juega al futbol. No soy una persona machista», sentencia.
Importancia para Getafe
El video continúa con Alfonso Pérez recordando a Sara Hernández lo que ha supuesto su figura para el municipio. «Siempre he intenado ayudar y aportar todo lo que he podido», dice tras confirmar que siempre ha acudido a la llamada del Ayuntamiento cuando ha tenido que participar en algún acto.
En cuanto al Getafe CF, asegura que cuando el club no tenía la entidad actual, él compró un gimnasio y estuvo durante muchos años con «unos abonos muy caros en el palco sin ir», porque no vivía en Madrid, sino a modo de «ayuda económica».
