¿Cuántas veces bajamos a tirar la basura al contenedor y nos encontramos con que alguien ha dejado una bolsa fuera, pese a que incluso vemos como queda suficiente espacio en el contenedor? ¿Y cuántas veces vemos muebles y otros enseres apilados en la isla ecológica y que dificultan incluso el paso de la gente?
Aparte de las molestias que puede ocasionar a los vecinos, sobre todo en verano, cuando el calor acelera la putrefacción de los restos orgánicos que están fuera de los contenedores, estas prácticas deleznables tan habituales suponen una mayor carga de trabajo para los operarios, retrasando además el tiempo que emplean para la recogida.
De todos estos problemas, además de otros como la contaminación del reciclaje o el poco uso de los puntos limpios habilitados para residuos especiales, en Noticias para Municipios hablamos con Carlos Torre, conductor de recogida de residuos sólidos urbanos en la Empresa de Servicios Municipales de Alcorcón (Esmasa)
«Lo más frecuente que ocurre por desgracia en nuestro trabajo es eso, que encontramos gran cantidad de bolsas de basura fuera del contenedor. En tiempo no sé decirte, pero es obvio que nos retrasa. Porque si tu llegas y al final tienes que apartar las bolsas, coger le contenedor, volver a echarlas dentro, pues pierdes más tiempo», lamenta este veterano operario de Esmasa.

Carlos Torre también pone el acento en el riesgo que se corre además de «contaminar el reciclaje». «Hay veces que las bolsas, a simple vista, no sabemos si van al contenedor amarillo o con la fracción de resto. De nada sirve que la gente haya reciclado bien si después, el último paso, que es echarlo al contenedor correcto, van y lo dejan fuera», insiste.
Aunque en muchas ocasiones es posible intuir de qué tipo de residuo se trata -«si la bolsa es amarilla, o está medio abierta o tocas y aprecias si son periódicos, son plásticos o vidrio»-, lo cierto es que en la mayoría de las ocasiones la bolsa «está muy cerrada» y no es apreciable qué tipo de residuo es.
«Tú al final adivino no eres, si tu tienes una bolsa negra, que son la mayoría, y va muy bien cerrada, pues no sabes lo que es y la echas al fracción resto. Esto es romper la cadena de reciclaje», alerta.
Muebles y otros residuos complicados
Otra de las complicaciones más usuales que se encuentran estos operarios en el día a día es el depósito incorrecto de los muebles, colchones y enseres, que son residuos que tienen su propio horario de recogida o que deberían llevarse a los puntos limpios.
«Nos pasa muchas veces, que nos encontramos que llegas a un punto, a una isla, y hay muebles depositados encima o apoyados en los contenedores. Pues lógicamente no puede el camión levantar el contenedor, tienes que estar moviendo y quitandolo para que se pueda realizar la labor de descarga de los contenedores», se queja Torre.

Más allá del tiempo que puede suponer retirar este mueble en ese instante, en ocasiones además se complica, ya que hacen falta varios operarios por su peso o volumen, por lo que hay que avisar «avisar al servicio de retirada de muebles».
«Hay una ruta que es de muebles, y se le avisa para que vaya a ese punto para recoger dichos residuos. Aquí la normativa es que se tiene que depositar a partir de las 21.00 horas y si es posible avisar», explica, recordando que existen sanciones si se depositan este tipo de residuos fuera del horario estipulado.
Aún así, es consciente de que la normativa se aplica en casos muy puntuales, ya que «es muy difícil coger a la gente dejándolo fuera en ese momento». «Lo que se necesita es un poco de concienciación y de educación», insiste.
Otra de las complicaciones que se encuentran frecuentemente en su trabajo es el depósito de tarros de aceite. «Esos tarros de aceite lo tiene que llevar a los contenedores, que hay en muchos minipuntos limpios en municipio o a los puntos limpios fijos, no los pueden dejar al lado de la isla o de los contenedores. Muchas veces se rompen, manchan, contaminan y al final es un incordio también», reitera.

Los sacos de escombros
Por último, Torre también hace hincapié en los restos de escombro, de obras, ya que «mucha gente evita contratar y poner el contenedor de obra» y al final acaba tirándolo en las islas ecológicas, cuando también pueden hacerlo en los puntos limpios.
«Es curioso porque muchas veces te encuentras en una misma ruta, paras en una isla ecológica y te encuentras tres sacos y los echas a tu volquete o camión. Vas a la siguiente isla y te encuentras otros tres. Lo que hacen algunos es ir repartiendo tres por varias islas ecológicas en vez de contratar el contenedor de obra«, lamenta.
El operario recuerda además algo que «mucha gente desconoce» en la localidad, que todo ciudadano puede ir a uno de los puntos limpios de la ciudad y «dejar sus tres sacos de escombro diarios». «Si quieres dejar 20 sacos, pues vas 5 días y los dejas en el punto limpio», informa.
«No es algo que ocurra todos los días, pero es normal que el día que ves tres sacos de escombro, después vas a la vuelta, a la otra isla del barrio, y tienes otros tres, del mismo tipo de escombro, que lo ves tu mismo, el mismo azulejo, la misma tarima, por poner un ejemplo», concluye.
En definitiva, para facilitar el trabajo a los operarios de Esmasa, lo más importante es intentar «depositar la bolsa de basura en el contenedor adecuado – «dentro, no fuera», recalca-, e informarse adecuadamente del horario de recogida de muebles o de la forma de deshacerse de los residuos menos comunes, como el aceite o los escombros.

