Desde la condena a toda forma de violencia, la formación municipalista Ganar Alcorcón ha mostrado su preocupación sobre «el drama humanitario que se está viviendo en la franja de Gaza», donde el ejército israelí «ha cortado suministros básicos para la vida como el agua o la luz».
Por ello, ha hecho un llamamiento a «denunciar lo que consideran un genocidio en directo frente a la mirada cómplice de Europa, a reconocer al Estado palestino y a promover un alto al fuego inmediato como primer paso para sentar las condiciones de una paz permanente en la región, libre de crímenes de guerra y de terrorismo».
«En Palestina se está cometiendo un genocidio y no es legítimo mirar hacia otro lado. La historia no nos lo perdonará. La política exterior sensata es la que antepone la defensa de la soberanía, la vida y la dignidad a los intereses geopolíticos, militares y comerciales. Aún estamos a tiempo», ha insistido el portavoz de Ganar Alcorcón, Jesús Santos.
Santos ha alertado sobre las «funestas consecuencias» de hacinar al conjunto de la población en un territorio aún más reducido, tal como ha ordenado el Estado de Israel.
«La política exterior sensata es la que antepone la defensa de la soberanía, la vida y la dignidad a los intereses geopolíticos, militares y comerciales. Aún estamos a tiempo«, ha remarcado el también teniente de alcalde, rogando «una implicación gubernamental activa para lograr el alto al fuego, en sintonía con otras figuras internacionales como el presidente colombiano, Gustavo Petro, o el Papa Francisco».

Solución de dos estados
En ese sentido, Ganar Alcorcón resalta su preocupación por la hipoteca de la política exterior europea debido a sus intereses geopolíticos, militares y comerciales, traducida en declaraciones desafortunadas y decisiones que no apuestan decididamente por avanzar hacia la paz bajo la solución de los dos estados, propugnada por la ONU.
Desde la condena absoluta a los ataques de Hamas y a los crímenes de guerra israelíes, los municipalistas recuerdan que Israel, como Estado, tiene obligaciones y un derecho internacional que no puede vulnerar a conveniencia, siendo inadmisible la violación de la soberanía de las naciones vecinas o la práctica de los castigos colectivos.
