Sonia Gonzalo, medicina interna habla sobre la anemia.
Sonia Gonzalo es coordinadora de Medicina Interna del Hospital de Fuenlabrada.

Siempre que se produce una pérdida de sangre se produce una pérdida de hierro. Si esta es excesiva, entonces bajan los niveles de hemoglobina en sangre, lo que puede producir cansancio y debilidad. Pero este proceso, conocido como anemia ferropénica, también puede ser la cara visible de otras enfermedades más graves que hay que tratar.

La doctora Sonia Gonzalo, Coordinadora de Medicina Interna del Hospital de Fuenlabrada habla para ‘Ellas’ de los motivos que pueden ocasionar la falta de hierro en el organismo de las mujeres.

Sonia Gonzalo internista habla sobre las causas de la anemia.
Sonia Gonzalo doctora de medicina Interna del Hospital de Fuenlabrada habla para ‘Ellas’ de las causas que provocan la anemia.

PREGUNTA: ¿Qué es la anemia?

RESPUESTA: La anemia es un déficit de hemoglobina en sangre. Significa que la cifra de hemoglobina o hematíes es más baja de lo normal y es importante que tengamos niveles normales, porque la hemoglobina es la encargada de transportar el hierro y el oxígeno a todos los tejidos y a todas las células del organismo. Lo habitual es que los niveles estén entre 12 y 15 g.

P.: ¿Son todas las anemias iguales?

R.: No. La más frecuente es por falta de hierro, a la que denominamos anemia ferropénica. Pero también puede haber anemia por falta de vitamina B12, por déficit de ácido fólico y por otras causas.

P.: ¿Y lo motivos que la provocan son?

R.: En el caso de la ferropénica, la falta de hierro se puede deber a que no absorbemos la cantidad de hierro suficiente a través del tubo digestivo, como puede ser el caso de pacientes con celiaquía, o bien, por pérdidas de hierro cuando se produce un sangrado, que es la más frecuente. En cualquiera de los casos es primordial determinar las causas que la provocan, para poder tratarlas.

P.: Entonces, ¿las anemias se detectan con facilidad?

R.: En el caso de menstruaciones abundantes, sí; pero si es por falta de absorción del tubo digestivo, o por pérdida de sangre a través de las heces, muchas veces los pacientes no son conscientes de que están perdiendo hierro. Es lo que llamamos hemorragias ocultas. Solo si hay síntomas evidentes porque la cantidad de sangre es importante, se dan cuenta. O si las heces son de color negro carbón, muy pastosas que es lo que llamamos melena. Pero, como digo, a veces las pérdidas son tan pequeñitas que pasan desapercibidas.

Sonia Gonzalo, Hospital de Fuenlabrada.

P.: En esos casos, ¿cómo podemos detectar los síntomas?

R.: Los principales son el cansancio y la debilidad. Es lo que denominamos astenia. Además, la coloración de la piel del paciente es pálida y suele tener cefalea (dolores de cabeza).

P.: Son síntomas que afectan a la calidad de vida diaria.

R.: Sí, efectivamente. Por eso, aconsejamos que cuando se produzcan de manera habitual acudan al médico, porque con un simple análisis podemos saber si están causados por una anemia.

P.: ¿Hay grupos más propicios a tener anemia?

R.: Las mujeres en edad fértil en el caso de que tengan reglas muy abundantes. En estos casos la anemia suele ser crónica. De hecho, hay mujeres que solo se reponen cuando dejan de tener la regla. Mientras tanto, tienen anemia con cada menstruación. También se da el caso de mujeres entre los 50 y los 60 años (también hombres) en las que se da más la anemia por pérdidas digestivas, bien por la toma de un medicamento que las produce, por ejemplo.

P.: Es, por tanto, básico acudir al médico.

R.: Fundamental, porque lo primero que tenemos que hacer es determinar la causa de la anemia, además de reponer el hierro que falta. Hay que tratar los síntomas que la provocan con el especialista correspondiente, porque podemos estar ante otra enfermedad, como por ejemplo, un tumor digestivo si el paciente refiere estreñimiento desde hace tiempo, o puede tratarse de una endometriosis en caso de reglas muy abundantes.

P.: ¿Hay formas de prevenir la anemia?

R.: La dieta es importante, pero como he dicho, a veces no es suficiente y hay que suplementarla con pastillas durante un tiempo o poner hierro intravenoso. Esto último lo hacemos en el caso de que se tolere mal la vía oral o para evitar la toma diaria. Normalmente, los pacientes sienten una importante mejoría con cualquiera de los tratamientos en 10 ó 15 días. Solo en casos extremos hacemos transfusiones de sangre. No obstante, en caso de padecer anemia, es conveniente fomentar el consumo de alimentos que contengan algo más de hierro como las legumbres, las carnes, los huevos, los frutos secos y verduras de hoja verde. En el resto, la dieta mediterránea es suficiente.

P.: Y, por último, doctora, ¿se da el caso contrario, el de exceso de hierro?

R.: Sí, pero se da por una alteración del metabolismo y es una enfermedad completamente diferente de la que podemos hablar en otra ocasión.