Cuando «explotó» el proyecto ‘Vulnerables’ y comenzaron a llegar las primeras exposiciones (Tarragona, Burgos, Alicante), Silvia Marte (40) vio temblar su pareja y su salud. Tal fue la acogida de esta idea en la que pone voz, rostro y cuerpo desnudo a la violencia obstétrica en forma de imágenes de mujeres que la han sufrido como ella.
Silvia es murciana, madre de dos, fotógrafa autónoma, feminista y activista. Además de sus experiencias en el paritorio, ha observado los embarazos y los partos de decenas de mujeres de su entorno y en todos los casos ha detectado un denominador común del que ninguna se escapa: la falta de escucha a las madres en el momento más trascendental de sus vidas.
‘Vulnerables’ nació hace cuatro años y ahora se mantiene gracias a la colaboración altruista de ocho mujeres, repartidas por toda España. Con todo, mantenerlo es un acto «heroico». Nos lo cuenta por teléfono en esta entrevista para ELLAS que ha sido posible gracias a que sus dos criaturas cumplieron el pacto de guardar silencio un rato para que su madre pudiera hablar. Así que, desde aquí, gracias.

P.: ¿Qué te llevó a poner en marcha ‘Vulnerables’, Silvia?
R.: Cuando me quedé embarazada yo no sabía absolutamente nada de la maternidad, del embarazo, de los bebés. Para mí era absolutamente desconocido todo este mundo. Entonces, comencé a leer muchísimo y esa información fue importantísima para mí porque me dio un conocimiento profundo de cómo afrontar mis dos embarazos y mis dos partos. En ellos encontré también una advertencia sobre el hecho de que no me iban a tratar como yo quería. Y, efectivamente, así fue. Pero el saberlo fue vital para no perder el control de mis experiencias. A pesar de haberlas sufrido con violencia, fueron experiencias empoderadas gracias a la información.
P.: Cuando hablas de violencia, ¿a qué te refieres exactamente?
R.: A que, por ejemplo, a mí me hicieron dos episiotomías en las que no hubo consentimiento informado. No me dejaron parir de la forma que yo quería, ni se leyeron mi plan de parto. No me pude escapar de la maquinaria de un gran hospital en los que no se escucha a las mujeres y cuando estamos en los paritorios somos meros envases. Estás en una situación en la que no te puedes defender y no puedes defender a tu criatura. En muchos casos es una situación de peligro real de muerte, de un daño y de unas secuelas de por vida. De hecho, la psicología y la psiquiatría perinatal hablan de que lo que tú vivas, va a generar una huella indeleble en ti, en tu salud mental y física. Después de haber estado en ese potro, considero que no hay una situación de una exposición mayor y de una vulnerabilidad mayor.

P.: ¿Es una experiencia común al resto de mujeres?
R.: A raíz de mi experiencia, observé las de mi hermana y de mis mejores amigas. Yo ya tenía las gafas moradas puestas e iba identificando que no había nadie que saliera ilesa. En muchas ocasiones no eran conscientes de ese maltrato. Además, por mi profesión –soy fotógrafa de maternidad desde hace 10 años– llevo viendo a mujeres, en muchos casos primerizas, con sus miedos por el parto, pero sobre todo, con mucha ilusión. Y, después, las he vuelto a ver en el estudio con sus bebés, decepcionadas y traumatizadas. Yo trataba de advertirlas antes y de recomendarles libros. Llegué a hacerlo por la calle cuando veía a alguna embarazada, pero, claro, era poco práctico y necesitaba otro plan para darles voz.
P.: Todos estos antecedentes son fundamentales para entender que ‘Vulnerables’ es tu lado más activista.
R.: Desde luego. Siempre he querido tener un proyecto donde volcar todas mis inquietudes, toda mi rabia, todo mi dolor y mi amor. Llevo cuatro años ‘amamantando’ a ‘Vulnerables’ y de él digo que es mi tercera criatura con una larga lista de objetivos. Pero uno fundamental: crear imágenes que conmuevan y expliquen el concepto de la violencia obstétrica. Por eso las mujeres están fotografiadas desnudas. En las exposiciones que hemos hecho este año por municipios, todavía hay gente que se sorprende por el hecho de ver fotografías de mujeres reales con cuerpos reales que se muestran tal cual. Ellas eligen si salen con sus criaturas, si no, si muestran sus rostros, si quieren llevar o no ropa interior. Al fin y al cabo, es una co creación y es importantísimo que se sientan empoderadas. No puedo olvidar que trabajamos el trauma y el dolor a través del arte y hay mucha gestión de emociones con las mujeres que nos escriben para contarnos su historia y quieren ser retratadas.

P. Por último, Silvia. ¿Crees que acciones como la tuya puede cambiar las cosas?
R.: Pues mira, he leído hace poco que necesitaremos 123 años para completar la igualdad total. Es verdad que nosotras no lo veremos, pero lo que hagamos aportará a que lo puedan ver nuestras nietas. En ese sentido, soy muy consciente de que somos herederas de las mujeres que lucharon antes. De momento, hemos conseguido avances que me parecen importantísimos como el hecho de que hay mayoría de ginecólogas y de matronas en el sistema, aunque no están en puestos de poder. Pero es un proceso, y en él estamos muchas desde muchas disciplinas y sectores para generar redes, romper el silencio, dar visibilidad a lo que nos pasa como mujeres y avanzar.
*Todas las fotografías de este reportaje las ha cedido su autora, Silvia Marte.
