Lo que no se ve no existe. Ocurre con todo, incluida también la violencia machista que sufren miles de mujeres dentro del hogar. Por eso, sacarla fuera es una forma de ponerle nombre a lo que les pasa y el primer paso para salir de esa situación, sobre todo, cuando se trata de mujeres con discapacidad.
Paloma Lapeña, que trabaja en Inserta Empleo de la Fundación Once como persona de referencia para mujeres con discapacidad que han sufrido violencia de género, lo sabe. Por eso es, junto con el resto de entidades y asociaciones que forman la mesa feminista Enredarse, organiza la exposición ‘Airea los trapos sucios de la violencia de género’, que estará hasta el 3 de octubre en la sala ‘Cambio de sentido’, en el edificio de la entidad. Una exposición diferente, hecha a base de ‘trapos de casa’ con mensajes de las víctimas tendidos a plena luz, para que todo el mundo los vea.

P.: Paloma, en esta exposición no hay fotografías ni cuadros, sino trapos con mensajes escritos contra la violencia de género. ¿Por qué?
R.: Nos parecía que era una manera muy visual de simbolizar y de dar visibilidad a todas esas violencias que ocurren en las casas, entre las paredes de las viviendas y que se esconden por vergüenza o por no poder encontrar una salida. Al final, con el símbolo de tender, pretendemos sacar a la calle muchas de esas violencias contra las mujeres y dar voz a las que las están sufriendo. Creemos también que es un forma de concienciar sobre esta realidad, porque sobre esto nunca es suficiente.

P.: ¿Quiénes han hecho los trapos?
R.: Los han hecho las mujeres que acompañamos en Inserta y las que acompañan entidades que forman parte de la mesa Enredarse, que es un entorno colaborativo feminista. En él participan entidades del distrito Centro que trabajan con mujeres víctimas. Y ellas, cerca de 80 mujeres son las que han aportado para la exposición. Muchas han vivido la violencia de género en primera persona y, otras, la han visto o sentido, porque han estado cerca de mujeres víctimas. Es su manera de expresar lo que sienten y de gritar lo que les sucede.

P.: Paloma, ¿en qué consiste vuestro programa específico de Inserta Empleo?
R.: Ten en cuenta que muchas de las mujeres que acompañamos -todas con discapacidad- carecen de recursos y tienen situaciones delicadas. El programa Inserta para ellas está destinado a mejorar sus vidas a través del empleo para que logren la independencia económica y personal necesarias para romper con la situación de maltrato.

P.: Las mujeres con discapacidad, ¿lo tienen más difícil?
R.: Ser víctima de violencia de género es un impacto enorme en la vida de cualquier mujer. Incluso, esa violencia es el origen de la discapacidad de muchas de las mujeres a las que atendemos en Inserta. Son mujeres con perfiles diferentes, con una vida anterior alejada de la discapacidad, pero que la violencia de género las ha condicionado de por vida. Por eso, debemos poner recursos específicos para ellas y atender sus necesidades para que puedan tener una vida autónoma.
