Francisco Salazar, ex asesor de Moncloa, protagonista de escándalo sexual.

La publicación de varios escritos firmados por trabajadoras que estuvieron bajo las órdenes de Francisco ‘Paco’ Salazar, ex asesor de Moncloa y casi secretario general del Psoe, ha reabierto una crisis que el PSOE venía intentando contener. El caso, destapado por elDiario.es, está repleto de comportamientos reiterados de humillación y comentarios hacia las subordinadas de Salazar, y señalan escenas de acoso que, según las denuncias, no recibieron respuesta cuando se registraron en el canal interno del partido hace meses.

Estas son algunas de las escenas que cuentan las víctimas de Salazar y que figuran en las denuncias presentadas a través del canal habilitado por los socialistas, cuando el propio Salazar estuvo a punto de ser nombrado secretario general del Psoe en julio pasado, tras la caída de Santos Cerdán.

Paco Salazar, el "guarro"
Paco Salazar en un mitin del Psoe en una imagen de archivo.

Cinco meses inactivo y sin respuesta

La repercusión mediática tras la publicación de las denuncias ha forzado al aparato de Ferraz a restituir el funcionamiento del canal interno, inactivo durante cinco meses y, según fuentes consultadas, a ponerse en contacto con las mujeres que presentaron los escritos para abrir una investigación interna.

Incluso, varias federaciones socialistas han expresado su indignación por la aparente desaparición o bloqueo de esas denuncias en el sistema y han presionado saber por qué no se activaron los mecanismos de protección y derivación correspondientes. Lo que, en principio, parecía calmado en el feminismo socialista después de las conversaciones entre Ábalos y Koldo repartiéndose mujeres, ha vuelto a explotar.

A las mujeres de las bases ya no les valen las declaraciones públicas de la ministra de Igualdad, Ana Redondo, llamando “asquerosos” y «absolutamente indignos» los comportamientos de Salazar. Redondo, además, advirtió, no sin razón del daño que el caso hace a la credibilidad de quienes proclaman la defensa de las mujeres (en un partido que se define como feminista) y de la necesidad de ser rigurosos en la selección de cargos. (Gran cosa lo que pide Redondo en un entorno endrocentrista y manifiesta y abiertamente machista como el de la política).

Quedan también en las crónicas del descrédito las palabras de la ministra Portavoz, Pilar Alegría, definiendo como «vomitivas» las actitudes de quien, hace unas semanas, compartió mesa y mantel de forma distendida, porque le consideraba un amigo.

Munición para la oposición y reacciones internas

Como no, el caso ha sido la munición gratis que se ha encontrado botando la oposición. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, llamó “guarro” (muy popular, todo hay que decirlo) al exasesor. Acusó al PSOE de “hipocresía” por mantener durante años en Moncloa a alguien contra quien se habían registrado quejas. Y, lógicamente, ha aprovechado la ocasión para convertir el caso en argumento político sobre la gestión interna del PSOE en materia de igualdad. (Cosa, por otro lado, lógica).

Para más INRI, dentro del PSOE las reacciones no han sido más blandas y mezclan sorpresa, enfado y exigencia de responsabilidades. Pilar Bernabé, secretaria estatal de Igualdad del partido, ha pedido disculpas a las víctimas y ha reconocido públicamente un “fallo” en el funcionamiento del canal anónimo de denuncias. Una cuestión en la que no todas creen, sobre todo si tenemos en cuenta que se reactivó pocas horas después de la publicación de los casos por la periodista Esther Palomera.

Una reunión nocturna

A partir de ahí, todo se precipitó y la dirección federal convocó de urgencia a las responsables autonómicas de Igualdad para una video reunión nocturna. En ella, reclamaron explicaciones y la posibilidad de remitir el caso a la Fiscalía.

Es lo que hizo ayer una militante socialista en Torremolinos al denunciar judicialmente al secretario general del PSOE en la localidad malagueña, Antonio Navarro por acoso. Una denuncia que ya presentó hace meses al partido a través del canal de denuncias y de la que no obtuvo respuesta.

Con todo, la reunión ha tenido muy poco de broma y en ella hubo palabras más altas que cortas. De hecho, algunas federaciones han solicitado explícitamente que el expediente llegue a instancias judiciales por entender que podría tratarse de violencia contra las mujeres. Una cuestión que, de momento, la directiva descarta.

Paco Salazar el "guarro"
Antonio Navarro, ex secretario general del PSOE en Torremolinos (Málaga).

Cero credibilidad a las puertas de unas autonómicas

Así las cosas, el malestar ha trascendido las estructuras internas. Dirigentes socialistas de peso y representantes territoriales han mostrado públicamente su “dolor” y han pedido “contundencia”. Mientras, movimientos feministas, incluyendo voces críticas del propio PSOE, han advertido del impacto sobre la credibilidad del partido en plena campaña autonómica en Extremadura y en modo ‘pre’ en Andalucía y Aragón.

Con todo, no ayuda que, según varias crónicas publicadas a raíz del escándalo, la ejecutiva central haya pedido a las federaciones fe y silencio (que ya no cuela). Eso y un nuevo encuentro presencial con los servicios jurídicos para aclarar dudas. Sin embargo, esa calma pactada no ha apagado las llamadas internas a medidas más firmes.

En las próximas horas, fuentes socialistas aseguran que se completarán los informes internos. Y también que valorará la derivación a la Fiscalía si las diligencias lo justifican (que podría decir que sí de tener voluntad).

Mientras tanto y en medio del tumulto político, que parece que es lo único que importa, están las víctimas. No solo las de Salazar, también la de otras posibles víctimas que puedan estar pasando por las mismas circunstancias en todos los órganos de poder. Lugares donde muchos hombres convierten en papel mojado los famosos planes de Igualdad y sus protocolos.