Celebración del 30 aniversario de la incorporación de la mujer al Ejército. Foto Defensa

“Sin igualdad no hay democracia y la Guardia Civil jamás se parecerá a la sociedad a la que sirve sin esta”. Fue una de las frases con la que la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González inauguró hace pocos días unas jornadas en Guadalajara sobre la incorporación femenina en el cuerpo.

González aprovechó la cita para recordar que apenas una de cada diez agentes es mujer y que la proporción cae todavía más en la escala de oficiales (7 %) y en los puestos de mando (5,4 %). El número total de efectivos en el catálogo de la institución armada es de más de 82.000.

Las mujeres en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad

No son cifras que muestren especial interés de las mujeres por el cuerpo, teniendo en cuenta que fue en 1988 cuando las primeras 206 entraron en la Academia de Baeza. Hoy, casi cuatro décadas después, su presencia se extiende a todas las especialidades, incluidas las de élite como la UCO (Unidad Central Operativa) o la UEI (Unidad Especial de Intervención).

A pesar de ello, el techo de cristal persiste con fuerza y el grado más alto alcanzado hasta hoy para ellas es el de teniente coronel, con 15 mujeres en activo. Sin embargo, González se mostró confiada en que los primeros ascensos a coronel llegarán pronto.

La Policía Nacional: cifras más altas, retos similares

La cifras aportadas por la directora de la Guardia Civil, sin embargo, no distan mucho de las que reflejan el resto de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FFCC). De hecho, el reto que plateaba González para los suyos, es el mismo reto que se plantean todos: fomentar la incorporación de más mujeres y que estas promocionen a puestos de responsabilidad.

En la Policía Nacional, por ejemplo, la presencia femenina ronda el 19 % del total de efectivos, casi el doble que en la Guardia Civil. El número de agentes es de más de 150.000 y fue en 1979 cuando ingresaron las primeras 42 mujeres. Desde entonces, su participación ha ido creciendo de manera sostenida, pero no igualitaria.

Agentes de Policía Nacional en el acto de conmemoración de la incorporación de la mujer al cuerpo. Foto Policía Nacional.

Además, y al igual que ocurre con el instituto armado, en la Policía Nacional el patrón se repite y en las escalas superiores y en los puestos de responsabilidad la proporción femenina desciende. En comisarías y jefaturas territoriales las mujeres son todavía minoría, y, en proporción, son pocos los ejemplos que hay de comisarias principales o de subdirectoras generales dentro del organigrama del cuerpo.

Las Fuerzas Armadas: un 13 % que crece lentamente

El tercer gran pilar, las Fuerzas Armadas, muestra cifras intermedias, pero igual de desalentadoras en términos de igualdad. Las mujeres representan algo más del 13 % de los más de 123.000 militares en el ejército y solo el 4,4% de entre los oficiales generales. Con todo, España se sitúa en la media de la OTAN, con mayor representación que Italia o Grecia, pero lejos de países como Francia o Noruega.

Al igual que la Guardia Civil, el Ejército Español abrió sus puertas a las mujeres en 1988. Desde entonces, las mujeres están en las tres ramas —Tierra, Armada y Aire—, pero el acceso a la escala de oficiales generales es todavía una rareza. En 2024, por ejemplo, solo había una mujer general de brigada en activo.

Las mujeres en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad

Obstáculos comunes: techos de cristal y barreras estructurales

En la Guardia Civil, Policía Nacional y Fuerzas Armadas, la pirámide se estrecha conforme se asciende. Mientras el número de mujeres que acceden a las escalas básicas es numeroso, la promoción interna se vuelve cuello de botella por diversos motivos y dificultades añadidas.

Entre otras, además de las barreras estructurales históricas como el ámbito eminentemente masculino, se encuentra la persistencia de sesgos sobre la capacidad física o la dificultad para conciliar carreras muy exigentes con la vida personal y familiar, que penalizan de forma desproporcionada a las mujeres.

Referentes que abren camino

Para revertir esta tendencia, la visibilidad de referentes se ha convertido en una herramienta clave. Por eso es tan importante visibilizar los nombres de las que sí han logrado puestos de responsabilidad en los tres cuerpos. Por ejemplo, el de Cristina Moreno, primera mujer al frente de una comandancia de la Guardia Civil en Guadalajara, o el de Silvia Gil, pionera en la comandancia de Teruel.

Las mujeres en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad
Elena Gutiérrez, primera mujer en pilotar uno de los Eurofighter del Ala 11.

También los de Gema Sanz López, que en enero fue elegida Jefa de la Unidad de Asuntos Internos en la Policía Nacional. El de María Dolores López Sánchez, primera mujer que dirige la Comisaría Provincial de Córdoba tras su labor como jefa del Grupo de Trabajo Operativo de la Unidad Central de Familia y Atención a la Mujer. El de Elena Gutiérrez, primera mujer en pilotar uno de los Eurofighter del Ala 11. Y el de Loreto Gutiérrez Hurtado que en agosto de 2023 se convirtió en la primera mujer general de brigada en el Ejército del Aire y la cuarta en todas las Fuerzas Armadas de España. Actualmente, es directora del Departamento de Seguridad Nacional.

Sin embargo, los ejemplos siguen siendo excepcionales. La falta de referentes masivos limita la identificación de las nuevas generaciones y perpetúa la percepción de que la promoción femenina es un logro aislado, no una norma posible.

Menos uso del arma y más confianza de las víctimas

No son pocos los estudios y análisis de investigación sobre la perspectiva de género en las FFCC de Seguridad, en los que se incluyen las mejoras que aportan las mujeres a estas instituciones.

Una de las que más llama la atención es el menor uso de la fuerza y un número también menor de quejas ciudadanas. Además, emplean menos el arma, lo que se asocia a mejores resultados en la interacción cotidiana con la ciudadanía.

En casos de violencia sexual, la confianza de las víctimas hacia las agentes es mayor y, por ello, recomiendan su intervención en informes de actuación policial especializados. Su presencia suele facilitar la denuncia, mejorar la calidad de la atención y aumentar la probabilidad de que el caso avance en la vía penal.

30 aniversario de mujeres en el Ejército. Foto Ministerio de Defensa.

Igual ocurre en los casos de violencia de género. Investigaciones a nivel europeo y estadounidense han encontrado que, en áreas donde aumenta la representación femenina entre los agentes, aumenta la tasa de denuncias de violencia machista y mejora la atención a las víctimas.

A lo anterior, se añade también la mejora en la toma de decisiones y de la eficacia operativa. Sin olvidar, que a mayor representación femenina, mayor percepción de legitimidad y confianza de la ciudadanía en sus cuerpos de seguridad.

Con todo, España ha recorrido un largo camino desde que se abrieran las puertas de la Policía Nacional, la Guardia Civil y las Fuerzas Armadas a las mujeres. Hoy miles de ellas visten uniforme y participan en operaciones nacionales e internacionales, pero el reto pendiente sigue claro: lograr que esa presencia se traduzca en liderazgo.