Una de cada cuatro niñas y uno de cada seis niños sufre o ha sufrido algún tipo de abuso sexual o maltrato durante su infancia. Son las cifras internacionalmente aceptadas. Lo que cuesta aceptar más son los cientos o miles que guardan el secreto. Hasta hace unos años, Icíar Jiménez Barandalla (54), profesora de Finanzas en el grado de Administración y Dirección de Empresa (ADE), de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), y fundadora de ‘Saca tu voz’, era una de esas niñas.
Tras décadas de silencio, Icíar creó la asociación para ayudar a personas ‘supervivientes’ como ella, y concienciar a la sociedad sobre este grave problema. De ahí que mañana, coincidiendo con el Día de la Paz, y junto con las asociaciones Yehudi Menuhi y Kunina, llevará a cabo la I Jornada sobre el Abuso Sexual Infantil, cuyos protagonistas serán estudiantes de Formación Profesional y universitarios.

PREGUNTA: Antes de todo, Icíar, explícanos qué tiene de especial esta I Jornada contra el abuso sexual infantil.
RESPUESTA: Lo que pretendemos con esta jornada es sensibilizar e informar a los jóvenes universitarios y de otros grados de formación de la importancia de formarse en el abuso infantil y en las secuelas tan importantes que deja este trauma. Ellos serán los protagonistas del evento en las ponencias con expertos y en los talleres, a lo largo de todo el día. Podrán hacer preguntas y participar en las posibles soluciones junto con los expertos que asistirán. Aquellos que quieran participar, pueden inscribirse en nuestra web. La implicación de la sociedad en este asunto es primordial. Ese fue uno de los motivos por los que creé ‘Saca tu voz’, además de tratar de dar voz a los niños, niñas y adolescentes que han sufrido abuso durante la infancia.
«Hay que enseñar desde pequeños qué partes del cuerpo se pueden tocar, quién puede hacerlo y cuándo».
P.: ¿Cómo se puede ayudar a un niño a contar un abuso?
R.: Creo que es fundamental que, desde pequeños, se explique a niños y niñas qué partes de su cuerpo se pueden tocar, quién puede hacerlo, y enseñarles la capacidad de decir no. Hay que potenciar la educación afectivo sexual y el vínculo con los progenitores, con la escuela, para que tenga la confianza de hablar y no se guarden ese secreto. Si no, de mayor, es difícil liberarte de las secuelas del trauma. No obstante, he de decir que se está haciendo una labor muy importante en prevención.
P.: Y un adulto, ¿cómo puede detectarlo en un niño?
R.: Hay mucha sintomatología en los niños asociada a cambios de comportamiento. Desde el retraimiento repentino, permanecen callados, o volver a hacerse pis en la cama, hasta actuar violentamente, hablar mucho, no recordar cosas, etcétera. Son cambios significativos que nos indican que algo está pasando. Por eso insisto que fomentar con ellos el diálogo es la clave para abordar lo que está sucediendo, sea o no abuso sexual.

P.: Pero si el abuso se da en el seno familiar, el diálogo es complicado.
R.: Es el tipo de abuso del que menos se habla, del intrafamiliar. Por eso es tan importante trabajar la comunicación en otros entornos, en la escuela, por ejemplo, para que los niños puedan hablar. Y no solo con los más pequeños, sino también con los adolescentes que se encuentran en una etapa tan difícil para que se abran. Debemos tener en cuenta que lo que más afecta para hablar es el sentimiento de vergüenza.
P.: ¿Tú fuiste víctima de abuso sexual en la infancia?
R.: Sí, y para mí, lo más traumático fueron los sentimientos de culpa y vergüenza, que son los que no me dejaron hablar. Yo no fui consciente del maltrato hasta los 35 y del abuso, hasta los 42. Según creces, desarrollas una serie de patrones y de maneras de desenvolverte en la vida en la que no reconoces ciertas situaciones porque no has sanado y replicas patrones. Eso es muy normal en la edad adulta de quien ha sufrido abuso infantil. Hasta que dices basta, te planteas que algo no está funcionando en ti, empiezas una terapia y comienzas a darte cuenta de todo.

P.: ¿Cómo se vive después de haber pasado por algo tan cruel?
R.: La herida siempre está, pero hay una fase fundamental que es cuando tú dejas de sentirte víctima y pasas a sentirte superviviente. En ese momento, empiezas a ser muy consciente de lo fuerte que te has hecho, de lo valiente que has sido y eres. Reconoces situaciones en las que el daño sigue fluyendo, pero eso no significa que tú no sientas una capacidad enorme de seguir adelante. Y, sí, se puede vivir con ello y ayudar a otros con tu experiencia.
«Si no muestras tu propia vulnerabilidad, no puedes invitar a otros a que lo hagan».
P.: De ahí, ‘Saca tu voz’.
R.: Efectivamente. Y se llama ‘Saca tu voz’, porque a mí lo que más me costó, precisamente, fue atreverme a hablar. Sin embargo, es lo que me ha curado. Hablar desde la autenticidad me ha hecho encontrarme con quien es Iciar de verdad. Ahora, sé quién soy y me permito serlo. Si hablar me ha servido a mí, también le puede servir a otros. Pero, a la vez, estoy absolutamente convencida de que, si no muestras tu propia vulnerabilidad, no puedes invitar a otros a que lo hagan.
P.: Por último, Icíar, ¿crees que los profesionales están preparados para atender a los adultos que fueron víctimas de abuso sexual infantil?
R.: Te puedo decir que desde el año y medio que está en marcha la asociación me he encontrado con muchísimos profesionales de la Psicología que no se sentían capaces de tratar este tema. Creo que, como sociedad, debemos naturalizar más el tema, ponerlo sobre la mesa y hablar de ello. También te digo que vamos por buen camino.
