Una paciente en la nueva SmartRoom del Hospital Rey Juan Carlos de Móstoles/ HURJC
Una paciente en la nueva SmartRoom del Hospital Rey Juan Carlos de Móstoles/ HURJC

Durante décadas, la investigación médica ha tomado el cuerpo masculino como referencia universal, invisibilizando las diferencias biológicas que afectan de forma directa al diagnóstico, la evolución y el tratamiento de las enfermedades en las mujeres.

Un nuevo estudio liderado por el Barcelona Supercomputing Center (BSC-CNS) supone un punto de inflexión al incorporar por primera vez el sexo como una variable central en el análisis molecular de las patologías, revelando que las conexiones entre enfermedades no siguen los mismos patrones en mujeres y hombres.

Imagen del superordenador »MareNostrum 5′ de BSC. Foto de BSC

El trabajo, publicado en la revista científica Communications Medicine, ha utilizado la potencia del superordenador ‘MareNostrum 5’ para analizar grandes volúmenes de datos públicos procedentes de consorcios internacionales ampliamente validados.

Análisis de cerca de 9.000 muestras

En total, el equipo investigador ha examinado 8.906 muestras de pacientes con más de un centenar de enfermedades distintas, distribuidas en 25 tipos de tejidos, diferenciando de manera sistemática los datos según el sexo biológico.

Los resultados muestran que una misma combinación de patologías puede tener orígenes biológicos completamente distintos en función del sexo. En el caso de las mujeres, las asociaciones entre enfermedades se vinculan con mayor frecuencia a procesos relacionados con el sistema inmunitario y el metabolismo.

Al contrario en los hombres, en quienes predominan mecanismos biológicos ligados a la reparación del ADN y de los tejidos. En definitiva, lo que evidencia el estudio es que la biología de la enfermedad no es neutra ni universal.

Tratamientos específicos según el sexo

Este enfoque diferenciado tiene implicaciones directas en la práctica clínica. Al separar los datos de mujeres y hombres, el estudio identifica mecanismos que sugieren que las estrategias para reducir riesgos y diseñar tratamientos deberían adaptarse específicamente a cada sexo.

Un fármaco eficaz en hombres puede no tener el mismo efecto en mujeres, o incluso resultar menos adecuad. Esta es, pues, una realidad que cuestiona la lógica de la medicina basada en un único patrón corporal.

En este sentido, el investigador del BSC y primer autor del estudio, Jon Sánchez-Valle, señala que enfermedades como la diabetes tipo 2 o determinados tipos de cáncer presentan asociaciones distintas en mujeres y hombres, mediadas por rutas biológicas diferentes.

Paciente de coronavirus en el Hospital de Torrejón de Ardoz. Fotografía: Hospital de Torrejón de Ardoz

Investigación con perspectiva de género

Para Sánchez-Valle, estos hallazgos, por tanto, permiten detectar tendencias y abrir nuevas hipótesis sobre la relación entre patologías. No obstante, deja claro la necesidad de validar los resultados en otras poblaciones.

Desde una perspectiva más estructural, el director del Departamento de Ciencias de la Vida del BSC y autor senior del estudio, Alfonso Valencia, recuerda que la investigación biomédica ha utilizado históricamente al hombre como modelo estándar. Con ello, ha generado sesgos diagnósticos y tratamientos menos eficaces para las mujeres.

En este sentido, los datos obtenidos refuerzan la urgencia de analizar de forma sistemática a mujeres y hombres por separado. Es la fórmula que platea el equipo para avanzar hacia una ciencia más precisa y equitativa. Un ciencia que integre el sexo como una variable clave en la investigación médica.