Elena Vargas participó en 2019 en el concurso de 'talent' 'La Voz' y desde pequeña convive con el dolor debido a una enfermedad de riñón.
Elena Vargas participó en 2019 en el concurso de 'talent' 'La Voz' y desde pequeña convive con el dolor debido a una enfermedad de riñón.

Elena Vargas tiene una imagen de mujer que pisa fuerte. Y es verdad, pisa con mucha fuerza. Pero cuando la conoces y charlas con ella, te atrapa. Habla con el corazón y con la emoción de quién lucha cada día por alcanzar su sueño, sin dejarse caer por los condicionantes que hacen que tenga que parar. Su estenosis raquídea y su riñón izquierdo enfermo, hace que el quirófano sea un escenario más para ella, pero del que no disfruta tanto.

Vargas es madre, cantante, artista, esposa, empresaria, y una mujer humilde que sabe dónde va y que cosecha alegrías como ser la voz de la próxima Vuelta Ciclista a Andalucía, su colaboración con Farruco, Omar Montes o Nanpa Básico.

PREGUNTA: Elena, tú vienes de una familia de artistas. ¿Cómo fue tu infancia?

RESPUESTA: Mi infancia ha sido muy alegre. En un sitio humilde de clase media, pero con todos dedicados a la música siempre. A ver, tengo tíos que son fontaneros y pintores, pero la mayoría son guitarristas, cantantes, bailaores, y me he criado entre música. He sido una niña muy feliz en ese aspecto.

Una hermana de mi madre cantaba y se le daba bastante bien, pero se echó novio, a él le destinaron a Barcelona y, mi abuelo, que en esa época era más machista, le dijo que ella se tenía que dedicar a su casa y a su familia, porque el mundo de la música no le gustaba para ella.

Para estas fiestas navideñas, Elena Vargas ha publicado singles de temas flamencos puros para sus fans.
Para estas fiestas navideñas, Elena Vargas ha publicado singles de temas flamencos puros para sus fans.

P.: ¿Pero a ti si te gustaba?

R.: Sí, mucho, pero cuando yo nací era ya otra generación. En mi familia siempre me animaron desde pequeña a cantar. Yo canto de toda la vida. No me he formado para cantar, ni lo he forzado, sino que me ha nacido desde pequeña. Siempre me ha gustado la música y ha sido algo innato, sí.

P.: ¿Y cómo empiezas? ¿Cómo fue tu adolescencia con esa inquietud?

R.: Desde que eché a andar, cantaba. Yo veía un desnivel, un bordillo, un escalón, y para mí era un escenario. Por otro lado, mi madre era cantante de orquesta y me ha llevado con ella a todos los sitios, sobre todo en verano, y durante las fiestas que no tenía colegio. Y lo hacía porque yo era hija única y mi padre trabajaba.

A veces, me quedaba con mi abuela, pero a mí me gustaba irme con mi madre, porque me encantaba verla actuar y aprovechaba para subir al escenario y hacerme un par de canciones. He llegado a ganar más dinero que ella con esas actuaciones, después de pasar el platillo en la Feria. Mi madre ya me veía en esa época como artista y me decía «tú vas a cantar».

Elena Vargas y Sonia Baños durante la entrevista.

Pero, luego, con 11 ó 12 años, cuando entré en la adolescencia, tuve reparos y no sabía qué quería. Ya sabes, los cambios a esa edad, y no sabía muy bien para dónde tirar. A ver, es que yo al cante no le daba importancia y lo veía como mi hobby, como respirar, pero no pensaba que cantando podría llegar a ganarme la vida. Y ahí fue donde me aparté de la música.

P.: ¿Qué pasó entonces?

R.: Pues empecé a falta a clase. A ver, ahora hay más control, pero entonces, no tanto. Por otro lado, mi madre me decía, «tú, estudies la carrera que estudies eres una artista». Y esa frase siempre resonaba en mi cabeza. Pero aunque mi familia se empeñaba y todo el mundo en mi familia creía en mí ciegamente, yo no lo tenía tan claro. Así que perdí el interés por todo, por el estudio, por la música. Quería hacer de todo, pero no abarcaba nada.

Finalmente, me apunté en una agencia de modelos donde aprendí muchas cosas que me han servido en mi carrera, pero mi madre me abrió los ojos y me hizo ver que en ese mundo no iba a tener futuro. Así que hice Auxiliar de Farmacia obligad, cuando lo acabé hice las prácticas y, luego, me puse a trabajar en un herbolario.

Elena ha colaborado con artistas de la talla de Omar Montes y el cantante puertorriqueño 'Farruko'.
Elena ha colaborado con artistas de la talla de Omar Montes y el cantante puertorriqueño ‘Farruko’.

P.: Y ahí llega el momento en que te centras y descubres lo que quieres.

R.: Y todo fue porque un día me encontré con un primo que se dedica a cantar profesionalmente y recorría muchas salas de fiestas haciéndole los coros a grandes artistas del momento. Me dijo, «prima, yo no sé qué pintas tú aquí barriendo la puerta y colocando el mostrador; yo no te veo, prima. ¿Por qué no te pones a cantar?». Y así empecé, supliendo a Paqui, que era corista del rapero flamenco ‘Jaze’, que se había quedado embarazada por entonces.

Recuerdo que dudé de hacer la prueba, pero al final me lancé. A los días me llamó su manager para decirme que Sergio (‘Jaze’) estaba encantado y que me quería para cantar con él por las tardes en el programa que hacía María del Monte en Canal Sur. Ese fue mi debut, con 15 y en televisión. Luego, me hice la gira y de ahí, con otros artistas del flamenco como ‘Canelita’, ‘Junior Migues’, etcétera. Cuando llegué a la mayoría de edad, empecé a hacer salas de fiesta y eventos por toda España y por todo el mundo, aprendiendo muchísimo.

Pero al tiempo, me cansé de esa dinámica, de no avanzar, de no tener proyección como cantante porque estás siempre detrás como corista, y lo dejé.

P.: ¿Cómo fue ese mundo de giras, actuaciones y eventos siendo mujer? ¿Has vivido alguna circunstancia comprometida?

R.: En esos momentos, no, porque yo iba con mis primos que eran todos músicos y también hacían coros y estaba muy protegida. Aparte, era la más niña, la más jovencita y todos me han tratado con cariño. Sí que es verdad que las épocas de actuación en salas de noche fue más dura. Veía de todo sobre el escenario.

A eso le añadía la presión porque cantaba dos horas seguidas; teníamos un pase de una hora, descansábamos 15 minutos y esperábamos a que se llenara el sitio antes de empezar otra vez, porque si no al dueño no le interesaba que tú siguieras cantando si no hacía caja. Ese mundo te da un aprendizaje increíble, pero es muy duro, porque, además, no tienes vacaciones ni descanso. Y, como te digo, terminé cansada de esa incertidumbre y tanto ir y venir.

P.: Y te echas novio, eres madre y llega la oportunidad de concursar en el talent ‘La Voz‘.

R.: Eso es. Me eché novio que es mi pareja de toda la vida y yo, entonces, empiezo a centrarme en mi relación con él y en el cambio de ciudad, de Sevilla a Madrid. Primero vivimos en Carabanchel y luego en Getafe, donde nos quedamos. Tengo a mis dos hijas muy seguidas y, en este tiempo, me vuelvo a alejar de la música.

Fue un momento muy duro porque yo estaba sola en Madrid y, aunque tenía ayuda de algunas personas, al principio, no conocía a nadie ni tenía a mi familia. Además, tan joven, con mi marido trabajando fuera, me costó adaptarme. Hasta que decido que es el momento de volver y yo misma llamo a ‘La Voz’, tras ver un anuncio del programa en la televisión anunciando el casting.

Elena es de Sevilla y se trasladó a Madrid tras casarse. Actualmente, vive en Getafe.
Elena es de Sevilla y se trasladó a Madrid tras casarse. Actualmente, vive en Getafe.

Para nada pensaba que me iban a llamar y cuando se me había olvidado por completo, un buen día suena el teléfono. Me dio un vuelco el corazón y me daba miedo hasta contarlo. De hecho, cuando lo hice, la gente se reía pensando que me habían gastado una bruma, así que para asegurarme, llamé yo a la productora. Estaba decidida a retomar mi carrera porque no me sentía plena. Necesitaba hacer algo en mi vida, además de ser madre y esposa.

Y, la verdad, es que pasé todas las pruebas, comencé el concurso, entré en el equipo de Antonio Orozco y, aunque no gané, conocí a gente muy buena que me abrió una ventana al mundo muy bonita. Recibía mensajes de Perú, de Venezuela, y pensaba, «¡madre mía, hasta allí me han escuchado!».

Eso, como te digo, sin ganar. En mi edición (2019), no hubo tanta participación de flamenco como en otras, porque apostaron por otros géneros, y ganó un chico que cantaba en el metro, Andrés Martín, que cantaba genial.

Y cuando acabó el programa, para aprovechar el tirón, mi marido y yo decidimos que era el momento de retomar el disco que había estado grabando tiempo atrás y que siempre dejaba. No podía esperar más porque en la música, como en muchos otros sectores, la juventud premia a la mujer joven, aunque la música no tenga edad. Ahora, el mundo de la música es un conjunto de estereotipos físicos y estilísticos y el artista es un buen o un mal producto.

P.: Y, de nuevo, otro parón, pero esta vez por problemas de salud.

R.: La verdad es que antes de entrar en ‘La Voz’, yo había empezado a trabajar en mi disco, y colaborado con Omar Montes, pero todo de forma muy intermitente y con muchos cortes por mi enfermedad. Otro tema de mi vida, vivir con dolor, porque desde niña padezco estenosis raquídea (estrechamiento de la columna vertebral que provoca presión sobre la médula y) que ha derivado en muchos problemas. Tengo el riñón izquierdo muy malito y he pasado ya por siete operaciones.»Tengo el riñón izquierdo enfermo y a los 12 años me diagnosticaron estenosis raquídea en la columna»

Del tema de la columna, nos dimos cuenta cuando tenía 12 años y mis huesos estaban ya desarrollados, así que había poca solución salvo, como me dijo en su día el médico, hacer ejercicio para fortalecer. Afortunadamente, la medicina de hace 20 años no es la de ahora.

P.: Ha tenido que ser muy difícil todo el proceso.

R.: Lo he pasado muy mal y, para que se entienda, voy a tratar de resumirlo, porque la historia es larga. A mí, me operan del riñón cada año. Solo en los últimos ocho años, que es la edad de mi hija pequeña, me han operado cinco veces, y una más estando embarazada, que no fue considerada operación, para colocarme un catéter, porque tenía el riñón lleno de piedras y había riesgo para mi hija. El embarazo fue muy duro. Ahora llevo año y medio sin pasar por quirófano, pero esto nunca se sabe, y en cualquier revisión, me encuentran piedras otra vez. De momento, toco madera.

Además del riñón, en ese proceso de operaciones, yo tenía pendiente el tema de espalda. Encontré a un médico en Madrid que me dijo que tenía solución, pero debía buscar un año para la recuperación, porque la operación era larga y de riesgo. Cuando decido operarme porque ya no podía más, mi cuerpo era una ‘ese’ y la presión de la costilla me asfixiaba, vuelvo a tener una crisis de riñón y una sepsis y tengo que posponerlo.

Paso 34 días en el hospital y estando ingresada se pone en contacto conmigo el cantante puertorriqueño ‘Farruko’, al que había conocido en Miami donde estuve grabando temas que dejé guardados, y me dice que está preparando el álbum y que quiere que yo esté en él. Y yo decía, «Dios mío, por favor, que encuentren la bacteria y que me den el alta», porque se me abría una puerta y no quería perderla.

P.: Ufff, ¡qué mala suerte!

R.: No lo sé. Lo que sí sé es que, sin operarme todavía de la espalda y de tanto tiempo en cama, cansada, con pérdida muscular y hecha un Cristo, me puse mis mejores galas, cogí un vuelo y me planté en Miami para grabar, grabar, grabar y grabar. La verdad es que la de ‘Farruko’ ha sido una de las colaboraciones más bonitas que he hecho porque yo le escuchaba de pequeña.

A raíz de ahí, conozco a productores maravillosos que hacen un trabajo increíble en la colaboración con la rapera dominicana ‘Melymel’, a la que llaman la madre del rap en su país; colaboro con el colombiano ‘Nampa Básico’, y se me abren más ventanas en el mundo de la música. Colaboro con el cantante venezolano ‘Oscarcito’, que tiene un gran impacto en Latinoamérica, y hasta hemos llegado a Asia, lo que significa que la música se extiende por el mundo y, más, a día de hoy que tenemos la facilidad de estar conectados unos con otros por todas partes

Ya por fin, me opero de la espalda y paso otros 20 días ingresada, porque tuve un coágulo interno y me tuvieron que reintervenir, pero afortunadamente, todo salió bien.

P.: Parece que, después de 15 años luchando, formándote y subiendo poco a poco, es ahora cuando empiezas realmente.

R.: Totalmente. Ahora, es mi momento personal y en el que me reconozco. Me parece que he hecho una carrera universitaria. Hasta ahora, solo he hecho exámenes y, a partir de aquí, es cuando comienzo a ejercer mi carrera en la música.

P.: ¿Crees que una mujer lo tiene más difícil que un hombre en este mundo de la música o es lo mismo?

R.: No, no, no es lo mismo, por desgracia, como ocurre en otros lados. En los tiempos que estamos, todavía hay muchas personas que no han percibido ese cambio y ni lo han ejecutado, y a nivel de hombre todo es más fácil.

El 70% de los hombres acaba su jornada laboral, llega a casa, y suele ser la mujer la que se encarga de los quehaceres. Que seguro que hay hombres que echan 10 ó 12 horas de trabajo y se ponen a hacerle la cena a su mujer y a sus hijos, hay de todo en esta vida.

P.: ¿O sea, que eso de que de que los artistas no ponen lavadoras en una fachada?

R.: Buah, eso es mentira. Es que en las redes sociales hay gente que asume ese rol de nivel y les gusta esa forma de vida. Pero a mí, me encanta poner lavadoras, ir a comprar, y hablar con las cajeras. Cuando tengo que ser artista soy artista y, cuando me bajo del escenario, soy una persona normal y corriente a la que le encanta su día a día y las cosas cotidianas como mi sofá y mi casa.

Creo que a la gente joven hay que advertirle sobre las redes sociales, porque el 90% de lo que hay en ellas es mentira. Todo son filtros. Los filtros han hecho mucho daño. La gente va a las clínicas a pedir ser igual que cuando se ponen un filtro, pero es que no hay rinoplastia que consiga esa nariz o ese arco mandibular que quieres, porque es un filtro, no es real. La juventud quiere el milagro del filtro, pero eso no es verdad.

P.: Hablemos de futuro. ¿Hasta dónde quieres llegar?

R.: Mis planes de futuro son estupendos, porque la música ya no es un hobby para mí, sino que ya es un oficio diario, un hábito de vida. Tengo una oficina en la que trabajo todos los días en mi carrera, porque esto no va solo de grabar discos o vídeos y ya está. Hay mucho detrás.

Ahora mismo, tengo 30 canciones grabadas de hace tiempo, como ya te he comentado, que estoy lanzando todos los viernes de diciembre junto a un vídeo. En total, cuatro canciones de flamenco flamenco como regalo a mi gente, como recompensa por mis ausencias, para que sepan que sigo aquí. Quiero que mi gente sepa que, aunque he estado mala, he estado trabajando y superando día a día, y cada día un poquito más, para dar lo mejor de mí al público. Es lo que esperan de ti, que le des tu mejor versión.

Y ya, en enero, tengo previsto continuar con mi línea flamenca urbana, con la que he estado avanzando en estos últimos meses, y que es por lo que estoy apostando. Creo que me puede llevar a otro público más allá del nacional.

P.: ¿Y cómo compaginas la maternidad con tu carrera, Elena?

R.: Mis hijas me acompañan a muchísimos sitios. Tengo poca vida social, la verdad, porque para mí, todo lo que no es laboral, lo dedico a lo personal con mis hijas, con quien quiero estar el mayor tiempo posible. Aprovecho las mañanas que están en el cole para cuidarme, ir a la compra, hacer gestiones y la oficina. Lo de cuidarme es obligado porque no me puedo dejar ir a la deriva y, con todo lo que he pasado, tengo que ponerme a ello.

Ten en cuenta que perdí 17 kilos, y aunque estoy un poquito mejor ahora, sigo estando por debajo de mi peso casi 12 kilos. No me ha venido mal para la musculatura, para aliviar peso a la prótesis y para cantar, la verdad, pero aun estoy por debajo de mi talla.

P.: ¿Crees que la figura de Rosalía ha abierto la puerta del flamenco a todos los artistas entre la gente joven?

R.: Rosalía nos ha abierto la puerta a todos y tenemos que estarle todos agradecidos. Gracias a ella, al otro lado del charco se conocen los palos más antiguos del flamenco cantados a su manera, que eso es digno de mérito y vale de mucho. Porque llevarte una seguidilla o un fandango a ese estilo y hacerlo tuyo, y que no se parezca a nadie, ¡ole! Mi respeto para Rosalía. Ella ha hecho que el todo el mundo quiera el flamenco y se consuma en Latinoamérica, en Estados Unidos, en la China y en todos los sitios en los que ella es un referente.

Y parte de mis planes futuro van dirigidos a eso, o sea, a mi género, a mi estilo, que nada tiene que ver con el de ella, ni mucho menos, porque cada una tiene el suyo. Quiero fusionar mi flamenco con otras cosas, con mi timbre de voz. Quiero que mi voz suene flamenca cante lo que cante, pero también me he descubierto muchas facetas como rapear o la bachata que no concebía hace 15 años. Y ahora las hago mías y suenan a mí, lo que me abre un futuro. De momento, estoy pendiente de un tema flamenco con ‘Los Banis’, un dúo emblemático y superconocido en el flamenco, y de varias colaboraciones nuevas más que vienen en enero.

P.: He de decirte que eres una mujer muy valiente

R.: Muchas gracias. Tampoco he tenido muchas más opciones que ser valiente, pero he de decir que el proceso ha merecido la pena. Es verdad que tengo malos recuerdos de esa época, pero también los tengo muy buenos, y me han servido para conocerme mejor a mí misma, para saber lo que quiero en mi vida y lo que no, y para saber que yo puedo. Creo que Dios manda a cada uno la prueba que puede superar.

Y aquí estamos, superando y y luchando para que todo vaya mejor y dando motivación a todo el que tiene un mal momento. Porque de todo se sale, de verdad, de todo. Y, también, quiero hacer mención a las personas afectadas por la Dana de Valencia a las que he escrito una canción titulada ‘Valencia Bonita’.

Es un hilo de esperanza con el que trato de ser optimista con el pueblo de Valencia y estar con las personas que se han ido. Porque yo, a mi manera, también he vivido mi catástrofe personal y, aunque no tiene nada que ver con esto, quiero transmitir mi ánimo. A los valencianos y a aquellos que estén pasando por una enfermedad, una separación, un problema económico, familiar o de cualquier tipo: aunque parezca que no vas a salir, con lucha, al final, se sale.

Periodista. Directora de Noticias para Municipios y miembro de SML