El Consejo General del Poder Judicial ha hecho público hoy el estudio “Causas de la baja participación de las mujeres en los cargos de nombramiento discrecional de la judicatura”. La finalidad de dicho informe es identificar los principales problemas que encuentran las juezas y magistradas para concurrir en los procesos selectivos que dan acceso a puestos de nombramiento discrecional dentro de la Carrera Judicial.
Una de sus principales conclusiones, cuya publicación coincide con el Día Internacional de la Jueza, es que estas creen que para ascender en sus carreras pesan más las relaciones informales de los candidatos que los méritos o la capacidad de los mismos. Y esto lo opina el 97% de las encuestadas de un total de 379.

Así, tres de cada cuatro juezas y magistradas dicen sentir que no siempre reciben el mismo trato que sus compañeros varones y algo más de la mitad (55 %) opina que hay discriminación hacia las mujeres en la Carrera Judicial.
El anterior porcentaje aumenta hasta el 72,3 % cuando se pregunta si el sistema de selección para ocupar cargos discrecionales es discriminatorio.
Desconfianza en el sistema para ascender
Además, entre las razones que explican la falta de presencia de la mujer en los cargos discrecionales de la carrera judicial están la desconfianza en el sistema de selección, la excesiva carga de trabajo o las dificultades de conciliación.
El informe pone de manifiesto que uno de los principales obstáculos para presentarse a los cargos discrecionales es la desconfianza sobre el sistema de selección actual.
Así lo ha detallado la presidenta de la Asociación de Mujeres en el Sector Público, Concepción Campos, quien ha advertido de que «una cosa es discrecional y otra cosa es arbitrario». «No estamos hablando de actos reglados, sino de conocer cuáles son las reglas del juego, cuáles son las cartas con las que nos vamos a presentar».
Ha reconocido que las mujeres tienen que asumir la posición de dar un paso al frente y presentarse a este tipo de puestos, «pero también es cierto que es un fuerte desincentivo el que te presentes y no salgas, el que veas que se presentan muchas mujeres y no salgan seleccionadas».
Las juezas trabajan el doble
Otro obstáculo es la corresponsabilidad y la sobrecarga laboral, así como la sensación de tener que demostrar más lo que valen respecto a los hombres. «Todavía sienten esa presión de tener que trabajar el doble para que les sea valorado de la misma manera», ha explicado Emilia Fernández, autora del informe.
El 65 % coincide en que las principales barreras con las que topan las mujeres para acceder a esos puestos son la sobrecarga de trabajo. Y esto ocurre tanto en el órgano en el que están destinadas como la que supondría ser nombrada para ocupar un cargo y las dificultades para conciliar vida personal y profesional.
Por su parte, la falta de confianza en sí mismas (el llamado síndrome de la impostora) no es una barrera para una amplia mayoría de las encuestadas, pues el 72,89 % cree que tiene capacidad para ocupar un cargo discrecional.
