No es la primera vez que la influencer y ciclista profesional retirada, Cecilia Sopeña, Ingeniera titulada y profesora de Matemáticas, tiene que lidiar con las críticas por su actividad en redes sociales.
Antes de dedicarse a generar contenido para adultos en la plataforma onlyfans, esta deportista ya fue objeto de insultos y vejaciones, cuando con 22 años, siendo su hija una bebé, decidió prepararse para volver a competir.

«Por entonces, era la típica ‘puta’ a la que le decían ‘pero tú a dónde vas arrastrando a una niña por las competiciones», cuenta para ‘Ellas’. «No les cabía en la cabeza que una mujer pudiera ser madre y fuera a las carreras».
Aun así, siempre se ha mostrado firme en alentar la participación de las mujeres en el ciclismo, «donde éramos cuatro gatas».
Sin ir más lejos, reivindicó la inscripción gratuita para las mujeres a las pruebas con la publicación en su cuenta de Facebook, de una fotografía en la línea de meta dando el biberón a su hija. Corría 2012 y a esa demanda se sumaron muchas más deportistas, que contribuyeron a conseguir el objetivo.

Como el resto de las ciclistas, Cecilia ha vivido todo tipo de desigualdades en el mundillo de la ‘bici’. Para ella, este es un entorno masculinizado en el que «los ciclistas tienen claro el roll de la mujer y prefieren una esposa que se queda en casa y les espera con la comida hecha, porque para ellos es más fácil».
«No tenías más que ver», añade, «que los hombres que ganaban las competiciones, los 10 primeros, por ejemplo, recibían premios en metálico y regalos, mientras que cuando yo u otra mujer ganaba en mi categoría, no obtenía nada».
Esta era una norma de la Federación durante los años de competición de Cecilia, entre 2012 y 2016, que obligaba a los clubs a no ir en contra del reglamento oficial. En él se especificaba, que «los premios para los hombres tenían que ser el doble que los de las mujeres».
En la actualidad, y tras la presión ejercida por muchas ciclistas, la Federación igualó el pasado año a la baja los premios en metálico entre hombres y mujeres, empleando como baremo las cuantías que recibían ellas.
Los ‘emails’ machistas del Circuito 7 Estrellas
A pesar de los pasos dados, Cecilia reconoce que a día de hoy, el mundo del ciclismo está lejos de ser inclusivo. Buena prueba de ello es la polémica en la que se ha visto envuelta sin quererlo.
Fue el pasado agosto, cuando el Whatssap enviado por una amiga y profesional de la ‘bici’, le puso sobre aviso de que su nombre estaba siendo utilizado de forma vejatoria y machista en una newsletter entre ciclistas.
Se trataba de un correo electrónico enviado por los responsables del Circuito 7 Estrellas, una de las pruebas más destacadas del MTB en la Comunidad de Madrid, para animar a la inscripción a los integrantes de su base de datos.


En dicho correo se podía leer: «No será tan bueno como el onlyfans de Cecilia Sopeña, pero casi». Y continuaba: «Cecilia Sopeña es una maestra que monta en bici enseñando las tetas y luego enseña más cosas en onlyfan«.
«Yo no hago caso en ese momento», explica ella misma, «y aunque estoy acostumbrada a que me insulten, llegué a recibir muchos más por subir contenido de ‘bicis’ durante la DANA. Entonces me empezó a pesar lo de agosto y es cuando decido ponerme en contacto con la organización para exigirles una disculpa pública, no privada».
Tras un tiempo prudencial en el que esa disculpa no llegó, Cecilia decidió hacer público el caso a través de sus cuentas en redes sociales, del que se hizo eco un nutrido grupo de mujeres ciclistas.


Retirada de patrocinadores y cancelación
Estas mujeres, no solo revelaron el trato discriminatorio hacia ellas por parte de la organización de forma reiterada, sino también el envío de otro correo, en septiembre, en el que recordaban la prueba, haciendo alusión al «tamaño de los penes que les gusta a las mujeres».
Como consecuencia del revuelo mediático iniciado por Cecilia, 7 Estrellas suspendió hace pocos días la última prueba que se iba a celebrar en Villanueva del Pardillo, tras perder a dos de sus mejores patrocinadores.
Además, el pasado 13 de noviembre, la organización del circuito emitió un comunicado de disculpas «por algunas comunicaciones promocionales emitidas durante los meses de agosto y septiembre».
En otro párrafo, continúa en el mismo tono «a quien o quienes se han sentido especialmente ofendidos por algunos de nuestros comentarios o alusiones personales». Pero ni rastro de la mención explícita a Cecilia.
‘Influencer’, ciclista y madre
Ahora, después del alboroto, la influencer sigue con su vida «sencilla», confiesa, en la que tiene tiempo para compartir aficiones con su hija, «hacer las cosas que me gustan y dar trabajo a mi familia», reconoce.
Lo que no es incompatible para exigir el derecho y el respeto que se merece como mujer y como profesional. «Soy una mujer fuerte que no me callo; no soy complaciente a pesar de generar contenido para adultos. Tengo mis límites claros y soy feliz. Si alguien tiene un problema con lo que hago, que se mire el porqué, aunque yo creo que es porque están insatisfechos con sus vidas», sentencia.
Cecilia dejó definitivamente el ciclismo profesional y las competiciones tras ser atropellada en 2016 durante un entrenamiento.
Quizá, la desilusión pudo más, porque a pesar de ser una deportista destacada, el mundo del ciclismo se olvidó de ella durante su convalecencia. «Desaparecí», cuenta, «nadie peguntó por mí, nadie se interesó por cómo estaba. Nada».
