Beatriz Escribano víctima violencia género Parla
Beatriz Escribano, vecina de Parla, reclama atención psicológica como víctima de violencia de género.

Beatriz Escribano (46 año) es de Parla y habla directamente al alcalde del municipio, Ramón Jurado, y a la concejala de Igualdad, Marina Morcillo, en un vídeo difundido a través de su cuenta en la red TikTok el pasado lunes. A ambos les hace responsables de su abandono y de llevar cuatro meses esperando atención psicológica tras ser declarada víctima de violencia de género. Es un recurso público al que tiene derecho desde que el pasado 4 de noviembre un juzgado le otorgara una orden de protección de su exmarido, y a este le impusiera una orden de alejamiento.

Después de 10 años de relación, su salud mental está muy deteriorada y necesita ayuda urgente. En NOTICIAS PARA MUNICIPIOS nos hemos puesto en contacto con ella y nos ha confirmado la falta de personal del Punto de Atención a la Mujer de Parla que afecta a muchas más mujeres en su situación. Hasta el momento de publicar esta entrevista, ningún responsable municipal se ha puesto en contacto con Beatriz.

Beatriz Escribano violencia género Parla
Beatriz Escribano reclama al Ayuntamiento de Parla atención psicológica como víctima de violencia de género.

P.: Beatriz, ¿qué reclamas exactamente a la Concejalía de Igualdad de Parla?

R.: Lo que pido es atención psicológica que es un recurso público al que tengo derecho como víctima de violencia de género. Yo no tengo recursos. Llevo cuatro meses esperando a que me atiendan y siempre me dicen lo mismo, que como no hay altas de mujeres, no hay cupo para mí. Y yo digo que si no lo hay para mí, no lo hay para ninguna otra mujer víctima de violencia. Esto es abandono. No tienen personal suficiente. No me parece lógico y me parece una vergüenza.

P.: ¿Y cómo estas?

R.: Desesperada. Tengo muchos altibajos. Es que ser mujer maltratada te crea una dependencia emocional muy fuerte. Vives una separación que no es una ruptura normal, porque él te aísla del mundo y tú estás dependiente de esa persona por completo. Se lo dije a las psicólogas del Punto de Atención a la Mujer y les dije también que había pensado ya hasta quitarme la vida.

P.: ¿Y aún así no hicieron por darte cita?

R.: Nada. Me dijeron que ahí no atendían estas cosas, que eso era para un psiquiatra no para una psicóloga. Tal cual. Pero es que aquí en Parla, no me dan cita para psiquiatría hasta enero. Y estoy muy muy mal. Lo único que me ata a este mundo es mi hijo. Mi madre me está costeando una psicóloga privada porque yo no puedo costearlo.

P.: Tú estás en VioGén con riesgo medio. ¿No es un alivio?

R.: La verdad es que ahora tengo más miedo que nunca. Aunque mi ex marido no se puede acercar a 500 metros de mí, no tiene pulsera y nunca sé dónde está. Y cuando he pedido saberlo me han dicho que no es posible por el derecho a su privacidad y la Ley de Protección de Datos. Así que soy yo la que tiene que mirar cada noche a cada persona por si viene con una navaja, y fijarme en cada coche, por si viene y me atropella. Es que no puede ser que las leyes se sobrepongan a la vida de una mujer. No puede ser.

P.: Quizá tu denuncia ayude a otras mujeres a denunciar su situación.

R.: Ojalá, porque seguro que somos más en este abandono. A mí, lo único que me queda es luchar por todas. No tengo nada que perder y no me van a callar más. Ya me tuvieron callada durante 10 años.