En términos médicos, ‘arrancamiento’ es un traumatismo producido por la separación violenta de la piel, de los tejidos o de cualquier miembro del cuerpo. El proceso, generalmente, es rápido, muy doloroso, difícil de tratar y deja secuelas físicas permanentes.
También es la definición que emplean las madres para expresar lo que sienten cuando son separadas de sus hijos a la fuerza, de manos de la policía y por orden judicial.
Y también es el argumento de la obra ‘Arrancamiento’, que la actriz y activista contra la violencia de género, Pamela Palenciano, sube mañana a los escenarios del Auditorio Pilar Bardem de Rivas Vaciamadrid.

La obra forma parte de las actividades organizadas por el consistorio con motivo del 25N, dedicadas en su totalidad a la violencia vicaria, que es la ejercida contra los hijos para hacer daño al otro progenitor.
Un sistema que perpetúa el dolor
‘Arrancamiento’ pone voz a una realidad a la que se enfrentan madres que denuncian a los abusadores sexuales de sus hijos, generalmente, el progenitor masculino, tras recorrer un largo camino de difamaciones, denuncias, descrédito y criminalización hasta llegar a la pérdida de la custodia.
Para Palenciano, el sistema las convierte en madres malvadas y, como consecuencia, aparta a la criatura de su lado para obligarla a vivir con su abusador . En algunos casos, incluso, se ven forzadas a huir y esconderse de la presión judicial a la que están sometidas.
En escena, Pamela Palenciano hace uso de su particular estilo para dar voz a esta realidad y cuenta la historia de madres luchadoras, hijas e hijos desdibujados, padres abusadores y jueces que perpetúan esta tortura.
‘Arrancamiento’ se estrenó el pasado junio en el Teatro del Barrio, donde permanecerá hasta el 8 de diciembre y en el que la activista contra la violencia de género, se estrenó sobre las tablas con la representación de su primera obra, ‘No solo duelen los golpes’,
En ella, contaba en primer persona la experiencia sufrida en su primer noviazgo.

El abuso sexual a menores, una violencia silenciada
Según el Consejo de Europa, uno de cada cinco menores sufre violencia sexual antes de cumplir 18 años.
Por su parte, la organización Human Rights detalla que entre el 70% y el 85% de los niños conocen a sus agresores y que la inmensa mayoría son víctimas de personas de confianza. Además, añade, que, aproximadamente, un tercio de las víctimas nunca se lo contará a nadie.
Entre los principales motivos de esta decisión están el miedo a que nadie les crea, a las consecuencias, a la posible venganza por parte del agresor o al impacto que pueda ocasionar su denuncia sobre la familia.
Además, sobre los menores pesa un fuerte sentimiento de culpa y de vergüenza que se une al de confusión y al de no saber a quién contarle por lo que están pasando.
