La directora madrileña, Almudena Carracedo, está en plena promoción de la película ‘No Estás Sola: la lucha contra a La Manada’ (Netflix), que opta al premio Goya al Mejor Largometraje Documental. Lleva semanas de un lugar a otro de España atendiendo a la prensa, a la audiencia, a los compañeros del sector llevando a unos y a otros un mensaje potente del que habla con absoluto convencimiento: ha llegado el momento de hacer visible la violencia que sufren las mujeres.
En ese frenesí, Almudena nos atiende en un rincón de la cafetería del Museo Reina Sofía (Nubel) para hablar del porqué de esta historia que muestra el caso de violación en grupo de una joven en los Sanfermines de 2016. Un caso que lanzó a las calles a cientos de miles de mujeres, provocó un cambio en la legislación y en la forma de mirar a agresores y a víctimas.

PREGUNTA: Al hacer ‘No estás sola’, ¿erais consciente de que el caso supuso un punto de inflexión para la sociedad?
RESPUESTA: Sí. De hecho, cuando empezamos a hacer esta película documental, teníamos claro que la idea clave debía ser, precisamente, mostrar un caso que había transformado a la sociedad española. Que no solamente había provocado un cambio legislativo, sino que había generado un cambio de chip a nivel social. Mostramos cómo frente a toda esa presencia mediática, frente al negacionismo y a la respuesta judicial, hubo una respuesta en las calles que clamaba ‘yo sí te creo, hermana’.

P.: En el documental se muestra un buen trabajo de la Policía Foral en el caso. Sin embargo, periodistas como Cristina Fallarás, que interviene en la película, habla de la falta de respuesta de las policías para acompañar a las víctimas. Es contradictorio.
R.: No, no lo es. Precisamente, queríamos mostrar, a modo de espejo, cómo sí pueden funcionar las instituciones cuando todas ponen el foco en la víctima. Por eso, en la película se habla de los protocolos que se habían generado en la Comunidad de Navarra, concretamente en la ciudad de Pamplona, y se enseña cómo tenía trabajadas desde hacía tiempo todas estas ideas de acompañamiento y de no culpabilización de las víctimas. Por contra, es evidente que existe un sistema que no está preparado, ni por formación, ni por mentalidad, para acompañar a las víctimas.
«Todas las mujeres hemos experimentado algún tipo de violencia sexual en nuestras vidas«
P.: Hago de abogado del diablo y te pregunto si crees que hay un poco de marketing en torno a dar voz a la violencia sexual.
R.: Lo que me parece es que la historia de la violencia que experimentan las mujeres ha estado siempre silenciada y sigue estándolo. Y esta es la realidad, a pesar de todos los testimonios que se producen y del muro de Cristina Fallarás. Por eso creo que es el momento de hablar y de que la sociedad se dé cuenta de que no es un problema solo de las mujeres, sino de todas y de todos. Y es otro de los mensajes importantes con el que queríamos contribuir al hacer la película, porque cuando la gente ve la cinta cae en la cuenta de la magnitud del problema del que estamos hablando. Es que todas las mujeres hemos experimentado algún tipo de violencia sexual en nuestra vida. Y esta es una verdad apabullante que permea la vida de todas las mujeres.

P.: El mensaje de la película es muy potente, pero una duda de si los hombres están dispuestos a realizar cambios.
R.: Creo muy importante unir esfuerzos desde el cine, desde las instituciones, desde todos los lugares, para que estos mensajes también se dirijan a los hombres. La mayor parte de las veces, el foco de protección de la violencia está en las mujeres, pero no se pone el foco en ellos y hay que hacerlo. Se trata de entender que este es un problema dual y que por cada mujer agredida hay un hombre agresor. Y son agresores contextualizados, que forman parte de nuestra sociedad, que han crecido en ella y, por tanto, que nuestra sociedad es responsable de ellos también. Tal cual lo planteamos en ‘No estás sola’, porque nos parecía esencial transmitir este mensaje, también.
P.: ¿Crees que podría darse un movimiento me too a la española?
R.: Es innegable que existe violencia sexual contra las mujeres en el mundo del cine igual que existe en todas las otras industrias. Innegable. Aún no existe un ‘me too’ en España, pero no me cabe la menor duda que acabará existiendo, como en todos las otras industrias y espacios. El problema es que hay mucho miedo a perder tu trabajo, que te metan en una lista negra y que no vuelvas a trabajar. Por eso es tan importante la concienciación social que se está dando, porque necesitamos el apoyo de la sociedad. Las mujeres no van a hablar si no van a ser creídas y, de momento, eso es lo que vemos permanentemente.

P.: ¿Por que se las juzga a ellas en lugar de a ellos?
R.: Esa es otra idea que planteamos en la película y lo hacemos a través del tipo de preguntas que se le hace en el juicio a la víctima. Pero, ‘¿usted no dijo que no?’ Y ahí responde la madre de Nagore, joven asesinada un siete de julio en las fiestas de San Fermín, ocho años antes de nuestro caso: “Mi hija dijo no, intentó resistirse y la mataron”. Por eso es tan importante entender que no debemos centrarnos en la intimidación y en la negativa, sino en el consentimiento.
