comisario Emilio de la Calle
Un agente de la Policía Nacional (Foto: Archivo)

La denuncia por agresión sexual contra el exdirector adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, José Ángel González, ha sacudido la cúpula del cuerpo, pero no es el único caso que mantiene en tensión a la institución.

Según ha publicado El País, otro mando policial, el comisario Emilio de la Calle, se encuentra investigado en la Audiencia Nacional por presuntos delitos de acoso laboral y sexual a una subordinada destinada con él en la embajada española en Nueva Delhi.

El diario ha tenido acceso a más de 20 horas de grabaciones aportadas por la denunciante —que utiliza el nombre ficticio de Sandra para preservar su identidad— y que forman parte del sumario judicial. En ellas se recoge un clima de presión, amenazas e insinuaciones que, según la querella, se prolongó durante meses.

comisario Emilio de la Calle
Una imagen de archivo del comisario denunciado Emiliano de la Calle. Foto: Europa Press.

Un destino codiciado, un aislamiento total

Sandra se incorporó en julio de 2024 a la Consejería de Interior en la embajada española en Nueva Delhi, un destino considerado de alto prestigio dentro del cuerpo por sus retribuciones —entre 8.000 y 10.000 euros mensuales— y su valor curricular. Según consta en la investigación, en la oficina solo trabajaban ella y el comisario.

A partir de octubre comenzó a grabar llamadas y encuentros ante lo que describe como un deterioro constante de la relación profesional. Los audios recogen descalificaciones reiteradas como “vaga”, “mentirosa”, “lerda”, “gilipollas” o “retrasada mental”. Insultos que su sumaron a las amenazas hacia su carrera del tipo “Pide la baja. Te va a marcar el expediente y no vas a aprobar en la vida para inspectora”.

Entre tanto, el comisario le repetía que debía priorizarle a él por encima de sí misma o de cualquier otra circunstancia con frases como: “Eres mi personal operativo. Antes de pensar en ti, tienes que pensar en mí”. En otra grabación afirma: “Te voy a apretar, Sandra, que te va a salir sangre”.

Fuentes de la defensa sostienen, según recoge El País, que los audios están “cortados y manipulados” y que se trata de “broncas puntuales”. Por ese motivo, la Fiscalía ha solicitado un informe pericial para verificar la autenticidad de las grabaciones.

«¿Te doy una hostia?»

“¿Qué hago? ¿Te pego? ¿Te doy una hostia? A ver si así con un ojo morado…”. La frase, pronunciada por el comisario el 7 de febrero de 2025, forma parte de una de las conversaciones más duras incorporadas a la causa.

En ese mismo audio, tras recriminarle el acceso a un fichero policial, el mando añade: “He secuestrado gente, he metido gente en un maletero, he hecho de todo, ¿sabes? Y no me han colocado nunca. Por tu culpa, no me voy a ir yo p’alante. Por una imbécil como tú”. Ella llora. Él remata: “De casita se viene llorado, cagado y meado. Que esto es la Policía”.

El episodio en la vivienda

Uno de los hechos centrales de la querella se sitúa a mediados de febrero de 2025. Tras un desmayo de la agente en la oficina, el comisario la acompañó a su vivienda. Allí, según la denuncia, le pidió que le enseñara la pierna golpeada. “A mí me da igual verte en bragas”, le dijo.

Una cámara instalada en el domicilio grabó cómo él se acercó y le dio un beso en la comisura de los labios mientras ella estaba tumbada en el sofá con los pies en alto. Por este y otros hechos, el escrito de la denuncia atribuye al comisario siete posibles delitos, entre ellos acoso sexual y agresión sexual.

El titular del Juzgado Central de Instrucción número 1, Francisco de Jorge, acordó la prohibición de comunicación y acercamiento al inicio del procedimiento. Como consecuencia, De la Calle fue destituido de su puesto en la embajada en abril de 2025, aunque el Ministerio del Interior, dirigido por Fernando Grande-Marlaska, lo suspendió de empleo y sueldo tras recibir la denuncia en marzo de ese año.

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