Hoy, 11 de octubre se conmemora el Día Internacional de la Niña. Es una fecha establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas, en 2011 para reconocer los derechos de las niñas y promover su empoderamiento. El día busca poner el foco en los desafíos únicos que enfrentan las niñas en todo el mundo, especialmente en contextos de pobreza, violencia y discriminación.
De ahí, los datos lanzados por UNICEF que hace coincidir con el ’11-O’ sobre la situación de las niñas y adolescentes de 10 a 19 años. Para empezar, el informe señala que estas son 600 millones en el mundo y representan la mayor generación de mujeres jóvenes de la historia.

A pesar de ellos, muchas de ellas enfrentan barreras significativas para acceder a educación, salud y protección y conforman un colectivo vulnerable. Atendiendo a esto, un dato: más de 122 millones de niñas siguen sin escolarizar y casi el 40% de las adolescentes no terminan la educación secundaria.
Esperanza en un futuro mejor
Sin embargo, a pesar de este contexto, hay un dato revelador que dice mucho de la fuerza de las niñas. El informe titulado Dreaming Out Loud (‘Soñanado en voz alta’) de World Vision International, presentado con motivo del Día Internacional de la Niña, revela que el 84% de las niñas de 51 países confía en un futuro mejor, a pesar de la violencia y la pobreza.
El estudio está basado en testimonios de 432 adolescentes recopilados entre marzo y agosto de 2025. Todos ellos muestran cómo, aunque la mayoría mantiene la esperanza, también enfrentan desafíos significativos.
Los conflictos y la inseguridad en el entorno, el estrés económico o no poder estudiar son algunos de los problemas que enfrentan las niñas
Entre ellos, sufrir estrés económico (el 18%) y padecer conflictos e inseguridad en su entorno (el 21%). Además, una de cada tres expresó su preocupación por perder el acceso a la educación. También, casi una de cada cinco señaló la violencia y el abuso como «la peor parte de ser niña».
Empoderadas y mal representadas
A pesar de estos desafíos, el informe también destaca el empoderamiento de las niñas. El 71% de ellas confía en el liderazgo femenino y pide mayor representación. Algo que, por ejemplo, Layla, una niña española de 10 años tiene claro.
Para ella, «una niña sería una muy buena líder y presidenta. Porque para mí los hombres y las mujeres son iguales, tienen exactamente los mismos conocimientos y no hay ninguna diferencia entre ellos. Creo que yo podría ser una mujer, una líder, igual o incluso mejor que un hombre».
Las niñas sueñan con carreras como la Medicina y la Ingeniería y con puestos de influencia y liderazgo.
Porque, dice el informe, las niñas sueñan con carreras y roles de liderazgo diversos. Desde médicas e ingenieras hasta líderes comunitarias y agentes de cambio. No obstante, advierte, incluso en países con mayores recursos, muchas niñas sienten que se las subestima y que la amenaza de violencia persiste en su día a día.
Dana Buzducea, responsable de Alianzas de World Vision, señala que “la inversión en educación, protección y liderazgo femenino es clave para que estas niñas puedan alcanzar su potencial y contribuir plenamente a sus comunidades». Se trata, por tanto, de defender sus derechos y apoyar a las más vulnerables en todo el mundo.
