Publicidad

El Observatorio de la Exclusión Social considera que este aislamiento tiene efectos perjudiciales para la salud de los mayores

REGIONAL/ 26 MAYO 2020/ Investigadores del Observatorio para el Análisis y Visibilidad de la Exclusión Social de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) han alertado en un estudio que “el aislamiento extremo” al que se han visto obligados a permanecer miles de mayores a causa de la pandemia, tiene efectos perjudiciales para su salud.

El estudio, publicado en ‘The Conversation’, parte de que, a causa del aislamiento social obligado por las restricciones impuestas por el estado de alarma, las visitas regulares “han sido prácticamente inexistentes en gran parte de esta población, que ha estado muchas semanas sin tener ningún contacto presencial”.

Publicidad

La investigadora del Observatorio Silvia Giménez Rodríguez ha explicado que, aunque lo ideal para evitar los contagios ha sido el distanciamiento físico, “si tanto la persona mayor como el profesional llevan protección, se reduce en gran medida la posibilidad de transmisión“.

El beneficio derivado del apoyo directo, de la aproximación física a través de un acompañamiento personalizado y no tanto de una mera evaluación técnica de su situación, puede reducir notablemente la percepción de soledad y mejorar la expresión y regulación emocional de los mayores”, añade Giménez Rodríguez.

En el caso de residencias de mayores, los investigadores avanzan en que en el planteamiento a futuro “sería importante reforzar los recursos humanos profesionales para hacer frente a un acompañamiento más estrecho que ayude a una mejor evolución de la infección, en caso de que se produzca”.

Publicidad

Al tratarse de población de riesgo, sería importante realizar de forma periódica pruebas de cribado, para la detección temprana de nuevos casos, en los que se pudieran establecer medidas más estrechas de seguimiento desde un primer momento”, reiteran los investigadores.

El estudio pide reforzar los recursos humanos profesionales en las residencias

Respuesta al virus

Esta última recomendación viene respaldada por las “múltiples referencias científicas” que prueban que, aunque el virus tiene una actividad patógena directa, “los casos más graves parecen evolucionar peor, no tanto por el propio virus, sino por la respuesta inflamatoria excesiva”.

“Es decir, el problema son los mecanismos que pone en marcha el organismo para coordinar nuestras defensas frente a algo que percibimos como amenazante. Esta respuesta es beneficiosa, siempre que esté ajustada al estímulo que la produce”, explica el doctor Juan Manuel Morillo Velázquez, otro de los investigadores.

Publicidad

Por ello, los investigadores subrayan que se pueden buscar alternativas “con una visión más amplia para paliar la soledad y el aislamiento de las personas mayores, contribuyendo a controlar esa respuesta inflamatoria excesiva que muchas veces encuentra su origen en razones psicosociales”.

Si tenemos en cuenta a las personas mayores que viven solas en su domicilio, sería muy importante facilitar los medios que hagan posible la protección física mínima para permitir visitas frecuentes por parte de familiares, profesionales y voluntarios del ámbito psicosocial”, recalcan los investigadores.

En definitiva, los investigadores coinciden en la necesidad de “dar protagonismo a la perspectiva biopsicosocial de la salud”, que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), recuerda que “la salud es un estado de completo bienestar físico mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.