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Los investigadores tratan de analizar por qué se ha producido un aumento del fenómeno del ciberacoso

MÓSTOLES/ 13 JUNIO 2020/ Un grupo de investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) han detectado en un experimento piloto de carácter social que el uso del teléfono móvil, además de multiplicar la exposición a mensajes difamatorios en los jóvenes, “diluye su coherencia moral” al descontextualizar su recepción.

Los autores del estudio, Isidoro Arroyo-Almaraz y Raúl Gómez-Díaz del grupo Sic de alto rendimiento de la URJC, han tratado de ver por qué se ha producido un aumento del fenómeno del ciberacoso (mediado por los teléfonos móviles y por sus aplicaciones) que favorecen la presencia permanente en la red de este fenómeno.

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La investigación, publicada en la revista de ciencias sociales ‘Prisma Social’, concluye que “el móvil multiplica la exposición a mensajes difamatorios y contribuye a diluir la coherencia moral, inhibiendo que las actitudes previas ante este fenómeno, formadas a través del aprendizaje, funcionen como cortafuegos”.

Para tratar de detener la difusión de este tipo de mensajes, que pueden dar inicio a casos de ciberacoso, los investigadores han requerido la participación de 40 jóvenes (28 estudiantes de bachillerato y secundaria y 12 universitarios) a los que presentaron casos de mensajes difamatorios, en grupo y en solitario.

Los participantes debían responder a una serie de preguntas, primero en papel, de forma presencial, y después a través de su teléfono móvil, en este caso en solitario, según ha explicado el profesor del Area de Comunicación Audiovisual Isidoro Arroyo, uno de los autores del estudio.

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Los sujetos que mostraron una alta identificación con los personajes de los mensajes se muestran bastante coherentes entre lo que responden en papel y lápiz y vía teléfono móvil, pero cambia en aquellos que presentan un bajo nivel de identificación con esos protagonistas, especialmente a la hora de responder a través del móvil.

El contexto de recepción del mensaje y el medio (teléfono inteligente) aumentan la incoherencia moral de la respuesta ante un mensaje difamatorio“, insiste Arroyo, quien considera que “esta labilidad (inestabilidad) en la respuesta favorece la potencial conducta de difamación a través de este tipo de dispositivos”.

Arroyo explica que esta labilidad impide que afloren los sentimientos morales de culpa, que “podrían evitarse si hubiera un tiempo suficiente para la reflexión”, algo que se comprueba en el caso de las respuestas con lápiz y papel.

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Los investigadores tratan de analizar por qué se ha producido un aumento del fenómeno del ciberacoso

Reprobación social

Los receptores descubren súbitamente, al ser preguntados, que su conducta podría ser reprobada socialmente. Circunstancia que solo se produce presencialmente y no cuando se actúa en solitario”, recalca el profesor.

Al contrario, cuando los mensajes son recibidos en solitario y respondidas las preguntas a través del ‘smartphone’, han comprobado que las respuestas “son menos coherentes cuando se activan en contextos solitarios”.

Hay una pérdida de coherencia moral, que aumenta el riesgo de que algunos sujetos se inhiban ante el ciberacoso, difundiendo dichos mensajes y con ello, multiplicado la exposición a estos mensajes a terceros”, subraya Arroyo.

Por otro lado, otra de las principales conclusiones del estudio es que “el mensaje difamatorio no genera mayor activación emocional que el mensaje neutro y no se encuentra relación entre empatía e inteligencia emocional con la identificación con los personajes difamatorios”.

El profesor Arroyo indica que esto “se produce, en parte, porque se rompe la cadena de coherencia moral entre nuestras actitudes y nuestro comportamiento”.

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