Los investigadores tratan de analizar cómo hacer frente las consecuencias de la pandemia en las clínicas dentales
MÓSTOLES/ 15 JUNIO 2020/ Un grupo de investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) analizará en un estudio el impacto de la COVID-19 en las enfermedades bucales y su relación con otros factores de carácter social y psicológico para mejorar la atención al paciente en las clínicas dentales.
Debido al impacto que ha supuesto la enfermedad en la atención a los pacientes dentales, el equipo científico formado por los doctores Martín Romero-Maroto, María Carrillo-Díaz y María José González-Olmo estudian cómo hacer frente las consecuencias de la pandemia en las clínicas dentales.
Estos investigadores aseguran que, en un estudio realizado antes del periodo de confinamiento, ya detectaron “datos significativos” de cómo el nivel de miedo al contagio por COVID-19 ya había influido en esas primeras semanas entre los mayores de 60 años con patologías sistémicas.
“Hoy no es posible atender solamente aspectos técnicos de los pacientes que acuden a la clínica dental, puesto que se presentarán casos de aturdimientos emocionales y problemas de índole social que habrá que atender, es decir, hay que coordinar dichos aspectos técnicos con otras vertientes psicosociales”, subraya González-Olmo.
Por ello, estos investigadores anticipan que se requerirán futuras líneas de investigación, al final de la pandemia, para “confirmar el impacto real en la salud oral de la población y el efecto económico en las clínicas dentales”, algo en lo que centrarán su próxima investigación.

Nuevo método
Actualmente, el equipo científico de la URJC trabaja en introducir la variable diálogo médico-paciente, que puede permitir al médico “interpretar lo más correctamente posible la enfermedad”.
“Mediante este ejercicio de empatía, a los pacientes se les facilita que expresen sus preocupaciones por sus dolencias y se les ayuda a verbalizar preguntas que se hacen acerca del tratamiento”, insisten, recalcando que “hay que buscar que el enfermo se exprese emocionalmente y colabore eficazmente en su proceso curativo”.
Los investigadores consideran que si se quedan “anclados en el sistema tradicional biomédico, sin complementarlo, ampliarlo e integrarlo con otras muchas perspectivas psicosociales, corremos el riesgo de caer en un reduccionismo que podría ser nocivo para la mejora de la salud bucal“.
Esta perspectiva en el estudio de la Odontología conduce a los investigadores a considerar al paciente como un sujeto activo de todo el proceso de la salud y a que la colaboración entre médico y paciente “podría favorecer la adherencia al tratamiento y mejorar la salud oral del enfermo en general”.
“Nosotros consideramos que la aportación del médico como ayuda al paciente dental es muy positiva para el enfermo, no sólo curándolo sino también apoyándolo empáticamente mediante el diálogo en su proceso curativo, previniendo sus dolencias a través de técnicas de promoción de conductas saludables”, concluyen.
