El valor de las piezas recuperadas, junto a los herramientas electrónicas para sustraerlos superan el millón y medio de euros
REGIONAL/ 18 JUNIO 2018/ La Guardia Civil ha detenido a una organización criminal, liderada por un ciudadano rumano, especializada en el robo de vehículos de alta gama para desguazarlos en las cuatro naves que poseía esta banda situadas en las localidades de El Álamo, Navalcarnero, San Lorenzo de El Escorial y Yuncos (Toledo).
El objetivo era desguazarlos y vender las piezas de alto valor económico a sus talleres de referencia y a otros legales que obtenían así un importante ahorro. Por ello actuaban a la carta o bien almacenaban los elementos de los coches despiezados en dichas naves.
El valor de las piezas recuperadas de los 60 vehículos sustraídos, junto a los herramientas electrónicas para sustraerlos superan el millón y medio de euros. La operación, bautizada como Estribo, sigue abierta. Se está analizando el material para determinar a qué turismos pertenecen: la cifra total puede superar los cien.
La operación arrancó en marzo cuando agentes del Instituto Armado del Sector de Tráfico detectó el incremento del robo de coches de alta gama en la Comunidad de Madrid y en Toledo con un denominador común: la utilización de tecnología avanzada y métodos altamente especializados.
Las pesquisas condujeron a la nave de El Álamo en donde hallaron cinco vehículos sustraídos que estaban siendo desmantelados. A partir de ahí, las investigaciones llegaron al resto de la organización liderada por el cabecilla rumano, con una estructura piramidal y un reparto de funciones.
El ‘jefe’ captaba a colaboradores, ordenaba las operaciones que tenían que realizar sobre los vehículos robados en la vía pública y de dar salida a los distintos elementos despiezados. Estos, además de quedarse en España, los trasladaban hasta Bulgaria y Polonia. También estafaban a las aseguradoras.

La red tenía conocimientos especializados en electrónica
Lo más llamativo de esa organización era, además del alto grado de disciplina impuesto por el dirigente, sus conocimientos especializados en mecánica y electrónica, así como su pericia para manipular odómetros, troquelar bastidores y falsificar los números de serie.
Abrían de forma digital y arrancaban los turismos con un interfaz en apenas un minuto. Utilizaban paa ello maquinaria de última generación. De este modo burlaban los sosfiticados sistemas de seguridad.
Tras abrir el coche y ponerlo en marcha con las ganzúas especiales y otras artesanales que fabricaban, reseteaban y decodificaban el número de bastidor, el kilometraje y hasta el número de averías, con el fin de que no detectaran la procedencia de la pieza.
La red funcionaba como una empresa, es decir, «trabajaba» de lunes a viernes. Sus miembros son de distintas nacionalidades, además de la del cabecilla, hay españoles, unpalestino, magrebíes, polacos y búlgaros, de enttre 19 y 45 años. Todos tienen un amplio historial delictivo por estafa y robo de vehículos.
