Imagen de redes sociales del aspecto de la Puerta del Sol esta mañana.

La Puerta del Sol de Madrid ha amanecido este domingo ocupada por un centenar de tiendas de campaña. En su interior, unas 500 personas, según la Delegación del Gobierno, han pasado allí la noche en acampada para exigir que el Consejo de Ministros apruebe el próximo martes el llamado ‘decreto Maricarmen’ sobre vivienda. No se ha producido ningún incidente y la noche se ha desarrollado de forma tranquila.

El Sindicato de Inquilinas de Madrid eleva la cifra de personas acampadas hasta el millar, aunque reconoce que no dispone de datos exactos. Pero sí que la respuesta ha desbordado todas sus previsiones.

Imagen de redes sociales del aspecto de la Puerta del Sol esta mañana.

De momento, los asistentes se están organizando para realizar tareas de limpieza, abastecimiento de comida para el desayuno y la celebración de actividades hasta que se incorporen a la gran manifestación por la educación pública que tendrá lugar a partir de las 12:00 horas.

Esta partirá de Atocha y recorrerá paseo del Prado, la plaza de Cánovas del Castillo, Cibeles y la calle Alcalá, hasta llegar a la Puerta del Sol, con la mirada puesta en la huelga indefinida convocada a partir del 14 de octubre

Maricarmen a Sánchez: que cambien «las leyes injustas»

La acampada surgió de forma espontánea tras la manifestación del sábado, que partió de Sol y terminó ante el Congreso de los Diputados. Fue entonces cuando los asistentes regresaron al punto de salida para continuar la protesta.

El decreto lleva el nombre de Maricarmen Abascal, una mujer con discapacidad que fue desahuciada el pasado miércoles a los 87 años. La propia Maricarmen pidió el sábado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en un vídeo difundido en redes sociales, que saque adelante la norma. Quiere, dijo, que lo que le ha ocurrido sirva para que la gente luche y para que se cambien «las leyes injustas».

El Sindicato de Inquilinas plantea el decreto como un primer paso frente a la emergencia de vivienda que, según la organización, afecta a millones de personas. Su principal demanda es que todos los contratos de alquiler se renueven de forma automática y pasen a ser indefinidos, un modelo que existe en países como Inglaterra, Alemania o Austria.

Un manifestante porta una pancarta en la Puerta del Sol al comienzo de la marcha sobre vivienda para pedir el ‘decreto Maricarmen’. Olga Magistris / NPM

La organización pide también medidas para frenar los desahucios y la congelación de las subidas del alquiler vinculadas a la inflación (IPC). Además, reclama prórrogas efectivas de los contratos en vigor.

Entre las propuestas están la inclusión de una reforma de la Ley de Arrendamientos Urbanos, la norma que regula los alquileres, para poner límites a los contratos de temporada y al alquiler por habitaciones.

Los manifestantes sostienen que lo sucedido con Maricarmen no puede repetirse y defienden que la vivienda deje de ser un negocio especulativo y pase a ser un derecho garantizado.

Inicio de la acampada en Sol tras la manifestación organizada por el Sindicato de Inquilinas. Olga Magistris / NPM

Una marcha en 40 ciudades

La manifestación del sábado en Madrid reunió a 25.000 personas, según la Delegación del Gobierno ya 300.000, según el Sindicato de Inquilinas, que la convocó.

La marcha formaba parte de una jornada de protestas en 40 ciudades bajo el lema ‘Ni una Maricarmen más’. En Madrid participaron personas de todas las edades: familias, jóvenes y colectivos de mayores.

Durante el recorrido se escucharon críticas tanto al Gobierno central como a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso y entre las pancartas podían leerse lemas como ‘¿Dónde está el Gobierno progresista?’ o ‘Ayuso culpable, Gobierno responsable’. Otras consignas apuntaban a los fondos de inversión y pedían una huelga de alquileres.

Unos jóvenes portan una pancarta en el manifestación de Madrid por la crisis de la vivienda. Olga Magistris / NPM.

La portavoz del Sindicato de Inquilinas de Madrid, Alicia del Río, calificó el caso de Maricarmen como «un punto de no retorno» en la lucha por la vivienda. Del Río advirtió de que, si el decreto no se aprueba el martes, el Gobierno debería replantearse su continuidad.

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