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Un 44% de los madrileños se expone a diario a ruidos fuertes y la mitad de los ciudadanos no es consciente del peligros de la contaminación acústica, según un informe realizado por la compañía Oticon con motivo del Día Internacional de Concienciación sobre el Ruido.

Esto les sitúa a cuatro puntos por encima de la media nacional, siendo los cuartos de España por región que más se exponen, por detrás de los cántabros, los valencianos y los extremeños. Son algunos datos del estudio ‘Escuchar para cambiar el mundo: la importancia de la audición en España’.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 50% de los adolescentes y jóvenes de países de ingresos medianos y altos están expuestos a niveles de ruido perjudiciales como la escucha de música con auriculares en los dispositivos de audio personales y alrededor del 40% de exposición al ruido procede de lugares de ocio. En definitiva, se calcula que 1.100 jóvenes de todo el mundo podrían estar en riesgo de sufrir pérdida de audición.

En España, el 50% de los jóvenes de 18 a 24 años y el 43% de los que tienen entre 25 y 34 se exponen a diario a ruidos fuertes, 11 y 4 puntos por encima de la media nacional, respectivamente, según los datos del mencionado estudio. «Los jóvenes están expuestos de forma continua ya sea a través de los auriculares con los que escuchan música o en bares y discotecas. La simple asistencia a un concierto puede provocar que la persona tenga después una sensación de ensordecimiento o acúfenos. Si después esa exposición es regular y mantenida en el tiempo, se puede ir generando un daño en las células sensoriales auditivas que puede dar lugar a una pérdida auditiva irreversible», explica José Sergio Álvarez, audiólogo y jefe de Formación de Oticon.

Vecinos de Chamberí salen a la calle por los ruidos de las terrazas.

Si esto ocurre, se verán afectados los sonidos agudos de alta frecuencia en primer lugar. «Por eso es posible que al principio pueda pasar desapercibida. Sin embargo, puede aumentar de forma progresiva si la exposición es continuada. Hay que tener en cuenta que no cuidar la audición en la juventud puede acelerar la aparición futura de la pérdida auditiva relacionada con la edad o hipoacusia», apunta.

Tráfico en las ciudades

Otra de las fuentes de ruidos intensos y fuertes es la que tiene que ver con el tráfico de las grandes ciudades o de las industrias, como en Madrid. Así, según el estudio ‘Escuchar para cambiar el mundo’, el 27% de las personas que viven en ciudades con entre 50.000 y 200.000 habitantes se exponen a diario a sonidos intensos y son conscientes de que no es lo mejor para sus oídos, situándoles 4 puntos por encima de la media nacional.

«El ruido procedente de los coches, los aviones o trenes pueden impactar también en nuestra salud auditiva. De hecho el tráfico por carretera es la principal fuente de contaminación acústica en Europa», señala Álvarez.

Así mismo, determinados trabajos implican la exposición a ruidos fuertes aunque en general, los que trabajan están más expuestos que los que no: el 43% de los que trabajan se exponen a ellos de forma continuada, frente al 31% que no lo hacen, según el estudio.

«Algunas profesiones como la de los militares, agentes de policía, trabajadores de la construcción, trabajadores industriales, granjeros, dentistas o profesores de guardería están expuestas de forma continua a ruidos fuertes o intensos que pueden producir pérdida auditiva producida por ruido, por lo que es importante que empleen protectores auditivos en su jornada laboral», afirma Álvarez.

Consejos

Con motivo del Día de Concienciación contra el Ruido, este equipo de audiólogos ofrece cinco consejos para evitar las consecuencias del ruido sobre la audición. Uno de ellos es mantener un volumen bajo y emplear niveles seguros de exposición al ruido. Se recomienda que sea inferior a 85 dB para una duración máxima de 8 horas diarias. Se puede reducir el volumen con tapones para los oídos, cascos o auriculares que aíslen del ruido y regulando el volumen de los dispositivos de uso personal.

La segunda medida pasa por reducir el tiempo de exposición: se pueden hacer descansos para reducir la duración total de exposición, alejarse de la fuente de ruido (por ejemplo, altavoces) y reducir el tiempo de uso de los dispositivos de audio personales.

También prestar atención a las señales de alerta de pérdida auditiva: es importante que ante una sospecha se acuda a un profesional especializado en audiología para que pueda evaluar la capacidad auditiva y determinar la solución en cada caso.

Por otro lado, recomiendan revisar la audición de forma periódica: se recomienda revisarse la audición al menos una vez al año, sobre todo aquellas personas más vulnerables que mantengan una exposición continuada a ruidos fuertes.

Por último, hay que evitar la producción de ruido. A diario se genera una gran cantidad de ruidos, en muchos casos, innecesarios. Es importante respetar el silencio de los demás, por lo por lo que, entre todos debemos contribuir en la medida de lo posible, a reducir la contaminación acústica: reducir la velocidad del tráfico en las ciudades, emplear electrodomésticos silenciosos, etcétera, aconsejan.

David G. Castillejo

Corresponsal de Noticias para Municipios, Europa Press en la zona Sur de Madrid

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