OPINIÓN CARLA E. VALERO / «Todos sabemos, por pura lógica vital, que cuando una herida profunda se infecta, de nada sirve ponerle una tirita. La tirita tapa, oculta lo feo a la vista, tal vez contiene un poco la sangre, pero la infección sigue ahí, latiendo, avanzando por debajo de la piel. Si no curamos el origen del mal, si no limpiamos y tratamos la raíz, el cuerpo enferma irremediablemente.
En Parla, y en toda España, tenemos una herida social abierta que supura dolor: la vivienda. Y nos hemos acostumbrado a pedir tiritas cuando lo que necesitamos es cirugía urgente.
Estos días, a raíz del vídeo que lanzamos desde Podemos Parla sobre la situación del Hotel NH, he leído muchos comentarios. He visto el miedo y la rabia. Y lo entiendo, porque la precariedad nos tensa a todos. Pero, vecinos y vecinas, tenemos que pararnos a pensar: ¿En qué nos estamos convirtiendo si nuestra única respuesta ante la desesperación ajena es pedir más policía?

Hablemos claro. La policía está para cumplir la ley, correcto. Pero la policía es, en este contexto, la tirita. Un desalojo puede vaciar un piso o sacar a alguien de un hotel, pero no hace desaparecer a la persona. Esa familia, esa madre con sus hijos que no tiene adónde ir, sigue existiendo cuando la patrulla se marcha. ¿Dónde van? ¿A qué portal, a qué parque, a qué situación de riesgo se ven abocadas esas mujeres, expuestas a violencias machistas y al frío de la calle?
La vieja carta del miedo
El fascismo y las derechas, con sus políticas reaccionarias, juegan a una carta muy vieja: la del miedo. Quieren que mires con recelo a tu vecino pobre para que no mires hacia arriba, hacia los fondos buitre y los grandes tenedores que han convertido un derecho constitucional (artículo 47, recordemos: vivienda digna) en un casino financiero. Nos han vendido el estigma de la «ocupación» como si fuera un hobby de gente que quiere vivir del cuento.
«La policía está para cumplir la ley, correcto. Pero la policía es, en este contexto, la tirita. Un desalojo puede vaciar un piso o sacar a alguien de un hotel, pero no hace desaparecer a la persona. Esa familia, esa madre con sus hijos que no tiene adónde ir, sigue existiendo cuando la patrulla se marcha. ¿Dónde van?»
Carla E. Valero, portavoz de Podemos en Parla
Pero párate un segundo y hazte una pregunta honesta: ¿A cuántas personas conoces tú, realmente, a las que se les hayan metido dentro de su casa? No me vale la historia del «amigo de un amigo», ni lo que cuenta tu tío lejano, ni la alarma social que fabrican en la tele. Hablo de ti, de tu entorno directo. ¿A nadie, verdad? Sin embargo, utilizan ese fantasma para borrar de un plumazo la realidad: madres solas, familias trabajadoras a las que el sueldo no les da para un alquiler abusivo, gente que intenta, simplemente, sobrevivir.
Y mientras nos asustan con fantasmas, la realidad nos golpea con datos. Según denuncia el Sindicato de Inquilinas, vivimos rodeados de miles de casas vacías. Casas cerradas a cal y canto, acumulando polvo para especular con su precio, mientras nuestros vecinos son expulsados de sus barrios. Es insoportable ver cómo el capital y el beneficio económico se ponen por delante de la vida.

Lo más grave es lo que ocurre aquí, en nuestras calles. Hay que decirlo alto y claro: En Parla no hay vivienda social. No hay vivienda de protección. No hay vivienda pública. No hay nada. Cuando una familia cae, no hay red que la sostenga porque durante años no se ha trabajado en ello. Hemos dejado el derecho a techo en manos del mercado voraz, y el mercado no entiende de derechos humanos, solo de rentabilidad.
Empatía con las personas sin hogar
Pensad en las personas sin hogar. No son invisibles, aunque a veces queramos mirar a otro lado. Darles una noche de cobijo o moverles de sitio no soluciona nada; eso es la tirita. Las personas sin hogar tienen derechos, y vulnerarlos sistemáticamente nos degrada como sociedad. Necesitan una solución habitacional estable, no parches de emergencia que caducan al amanecer.
«Desde Podemos, tenemos claro que los Presupuestos Generales de 2025 no pueden ser más de lo mismo. Si queremos curar la herida, necesitamos políticas valientes»
Carla E. Valero, portavoz de Podemos en Parla
Por eso, desde Podemos, tenemos claro que los Presupuestos Generales de 2025 no pueden ser más de lo mismo. Si queremos curar la herida, necesitamos políticas valientes:
● Hay que bajar los alquileres por ley de una vez por todas.
● Hay que prohibir la compra de vivienda a quien no va a vivir en ella (especuladores extranjeros y fondos).
● Necesitamos crear un parque público de vivienda urgente en Parla que proteja, no que expulse.
● Hay que escuchar al Sindicato de Inquilinas y dejar de legislar para los rentistas.
Lo que vimos el otro día en el NH, gente refugiándose del frío porque el sistema les ha fallado, es el síntoma de la infección. Si nuestra única propuesta es «que los echen», la infección volverá a brotar mañana en otra calle, en otro barrio.
Curar la herida significa garantizar que nadie tenga la necesidad de meterse en una casa ajena o hacinarse en una habitación de hotel para no morir de frío. Curar la herida es hacer política útil, valiente y de izquierdas. Lo demás son tiritas, y en Parla ya no nos quedan más heridas que tapar».
