GETAFE / 19DIC/ OPINIÓN_  Más de 500 personas acompañaron ayer a la Plataforma de Mayores de Getafe en su reivindicación en contra de la reforma de las pensiones y por la sanidad pública, y la mayor parte de los allí concentrados eran eso, mayores.
Y es que nuestros mayores llevan tiempo viendo cómo la crisis acaba con el estado del bienestar que tanto esfuerzo y sacrificio les ha costado construir. Han visto cómo ha subido la luz, la cesta de la compra, la vivienda y otras necesidades básicas de manera desorbitada; y han apechugado con ello. Han visto cómo han bajado los sueldos y los puestos de trabajo, y cómo han empeorado las condiciones laborales y sociales en sus últimos años de trabajadores; y han apechugado con ello. Han visto a sus hijos volver a casa porque han perdido sus trabajos y hogares, no tienen cómo vivir, y muchos de ellos vuelven con familia incluida; y también han apechugado con ello.
 
Pero ahora les han tocado la moral, por no decir palabras malsonantes. Les han tocado la tranquilidad de los años que les quedan por vivir, una tranquilidad que se han ganado a pulso con el trabajo de toda su vida. Les han tocado las pensiones y la sanidad pública, y por ahí ya no pasan.
Se han cabreado los abuelos y se han cabreado con razón; y estos no se andan con chiquitas. Muchos de ellos han luchado contra la dictadura franquista, cada uno desde donde ha podido, a su manera y con sus armas; han luchado contra el hambre y la pobreza de años verdaderamente duros; y contra la falta de libertad de expresión, información y manifestación. Si todos ellos unen su experiencia, fuerza y sabiduría para luchar, ¿creéis que la policía, las amenazas de multa o un cañón de agua a presión de 500.000 euros les va a amedrentar? En absoluto. No tienen miedo y no tienen nada que perder.
Aunque la manifestación de ayer tenía un claro color político, hemos llegado a un punto en el que no se trata de ideología, sino de coraje y dignidad, porque defienden sus derechos, que a la vez son los derechos de todos, porque algún día seremos pensionistas, si es que quedan pensiones que repartir.
Y de tantos eslóganes, muchos de ellos repetitivos en cada manifestación de la Izquierda, que oí en los mítines de los sindicatos participantes ayer en la Plaza de la Constitución, me quedo con una frase que refleja el ambiente que allí se vivió (no precisamente navideño a pesar de los villancicos de fondo) y la situación de hoy día de nuestros mayores: “Tenemos que decirle a nuestros hijos y nietos que la lucha continúa”.
 
ARANTXA NARAJO

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