'El viaje a ninguna parte'

El Teatro del Bosque de Móstoles acogerá el domingo 27 de febrero, a las 18:00 horas, ‘El viaje a ninguna parte’, una adaptación de la obra de Fernando Fernán Gómez a cargo de Ignacio del Moral y producida por el Teatro Arriaga de Bilbao.

Bajo la dirección de Ramón Barea, que también forma parte del elenco de actores, la obra muestra la forma de ejercer la profesión de cómico en una compañía ambulante. En realidad, habla de un oficio vocacional, un pequeño micromundo de vida y resistencia.

Se trata de un homenaje a una profesión que perdura y se reinventa de siglo en siglo. En realidad nos habla del oficio. Pequeño micromundo de vida y resistencia. Tradición de siglos que constantemente renace con diferentes itinerarios. Es un homenaje a la profesión.

Un oficio vocacional donde los haya. “!Qué oficios, qué oficios!”, que perdura y se reinventa de siglo en siglo. Muere y renace. A pesar del cine, del cine sonoro, de la radio, de la televisión, de Internet…

Está hecha la novela en que se basa la obra por un cómico, hijo de cómicos, criado entre cómicos, y sabe de qué habla, cómo habla, por qué habla. Tiene memoria. Tiene vida.

El viaje a ninguna parte’ se ha convertido en una metáfora permanente de este arte del Teatro que renace en cada función, se eche donde se eche, es única e irrepetible. No será igual en Tres Cantos, que en el Cabezales que en Hinojera, por poner un ejemplo. Ni se duerme igual en ninguno de esos sitios, hay camas y camas…

Estas cosas solo se entienden si se viven, por eso lo mejor es que se vengan con nosotros, invitamos al espectador a este viaje. Un viaje en el que, aunque nosotros sigamos, ustedes se pueden apear cuando les plazca. Es solo teatro, aunque… tiene veneno, el teatro tiene veneno.

Con la cabeza en las nubes

Con la cabeza en las nubes

Además, el domingo 27 de febrero a las 12:00 h y 13:15 h, en el Teatro del Soto, dentro de «Vivo en Domingo», acogerá una doble sesión de ‘Con la cabeza en las nubes’, de la compañía Eugenia Manzanera.

Un espectáculo con imaginación y con mucho humor, juegos de palabras y de manos, interpretado con un estilo propio de estar sobre el escenario y comunicarse con el público. La dramaturgia, dirección e interpretación es de la propia Eugenia Manzanera.

Eugenia Manzanera quiere celebrar que lleva en esto de la farándula treinta años. Unos dicen que cuenta más que actúa, otros que actúa más que cuenta, otros que trae muchos trastos, otros que no son suficientes… Todos llevan razón y ninguno la lleva.

¡Permitidla, respetable público! Que traiga en su maleta algunas historias, unas cuantas marionetas, una veintena de “trastos” que han formado parte de su andadura.