Lo explica Pablo Demelo Rodríguez, especialista en Medicina Interna del Hospital General Universitario Gregorio Marañón

NACIONAL/ 29 MAYO 2020/ Sufrir trombos es una secuela bastante frecuente entre los pacientes que han pasado tiempo encamados, y que han superado un cuadro grave de COVID-19.

Hospital de Torrejón de Ardoz

Pablo Demelo Rodríguez, especialista en Medicina Interna del Hospital General Universitario Gregorio Marañón (Madrid), explica que el riesgo de sufrir una trombosis después de haber tenido la infección por el nuevo coronavirus SARS-Cov-2 es mayor en los pacientes que han estado muchos días hospitalizados, especialmente en los que han estado ingresados en unidades de cuidados intensivos.

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También dice que tienen más riesgo los pacientes más mayores y aquellos que tienen otras enfermedades, así como aquellos pacientes con antecedentes de trombosis.

El riesgo disminuye de forma progresiva en los dos meses siguientes

Como ha aclarado el Doctor Demelo, “en la infección por COVID-19 no sabemos exactamente durante cuánto tiempo se mantiene ese riesgo de sufrir trombosis. Pero sabemos por otras enfermedades infecciosas que los pacientes que han sido ingresados tienen un riesgo mayor de sufrir trombosis durante el ingreso, y este riesgo disminuye de forma progresiva en los 2 meses siguientes, hasta normalizarse”.

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Es por este motivo por el que la mayoría de los pacientes ingresados con COVID-19 reciben tratamiento con heparina (anticoagulante) en el hospital, con el fin de prevenir la formación de trombos. “Una vez en casa, es importante que caminen a diario siempre que sea posible. Moverse y contraer los músculos de las piernas es la mejor forma de prevenir la trombosis”, tal y como aconseja el experto.

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Inflamación por el virus

Tal y como ha explicado el presidente de la Sociedad Española de Cardiología, el doctor Ángel Cequier, en el escenario del COVID-19, el 80% de los trombos se producen en el sistema venoso y suelen generarse en las extremidades inferiores, o ya en el pulmón, en la arteria pulmonar o en sus ramas.

Esto sucede porque se produce porque el virus produce un estado inflamatorio en sus fases más graves, según remarca el cardiólogo, que activan mecanismos de coagulación que favorecen la formación de trombos.

Finalmente, el presidente de la Sociedad Española de Cardiología insiste en que no todas las personas que han superado la COVID van a presentar riesgo de formación de trombos. Como subraya “es una de las complicaciones que surgen tras la infección que no aparece en todos los pacientes, sí en los más complejos, y por eso ya anticoagulamos a los de más riesgo en el momento del ingreso. Sabemos por qué se producen y se está ofreciendo un tratamiento que empíricamente hace pensar que vamos en la buena dirección”, sentencia el doctor Cequier.

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Natalia Moreno

Periodista. 19 años dedicada a la comunicación corporativa y la estrategia digital en el sector financiero. Es CEO de Itopía, consultora de marketing y comunicación digital y colaboradora en medios...

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