«Hay un área de la policía municipal que traslada que, efectivamente, las salidas de emergencia y también las bocas de incendio estaban bloqueadas«. Lo ha confirmado esta mañana la portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, respondiendo a la situación en la que se encontraba la residencia de ancianos que ardió el domingo por la mañana. Dos personas perdieron la vida ese mismo día a consecuencia del incendio y una tercera falleció esa noche en el hospital.
El acta levantada por la Policía Municipal de Madrid refleja que existían varios problemas de seguridad contra el fuego en la residencia Juan XXIII. Los agentes relatan que el primer problema con el que se encontraron fue que la boca de incendios del pasillo del primera planta, en la que comenzaron las llamas, no daba a los bomberos presión de agua. Por ello, tuvieron que utilizar extintores que los propios agentes trajeron, ya que los del geriátrico ya habían sido utilizados por los trabajadores.

Los policías nacionales también señalan que en la segunda planta, donde se refugiaron muchos usuarios de la residencia, contaba con puerta de emergencia de salida al exterior que «se encontraba bloqueada». Además, en la primera planta, otra puerta de emergencias de salida a la exterior «también se encuentra bloqueada».
Además, los documentos policiales recogen que no existían luces de emergencia en ninguna estancia y que el pulsador de alarma de incendios no emitía señal luminosa ni acústica al ser accionado, «y todo esto dificulta las labores de evacuación y rescate de los residentes».

Los agentes también relatan que no pudieron entrar en un primer momento en la habitación donde se desencadenó el fuego «debido al gran calor que se desprende de ella, a la gran cantidad de humo y la nula visibilidad«. Finalmente, los funcionarios lograron acceder a ella por la terraza, forzando la persiana y la ventana corredera.
Dentro hallaron a dos personas que compartían una misma cama individual –una en posición fetal y otra en cúbito supino– y que tras sacarlas al exterior comprobaron que presentaban quemaduras en todo su cuerpo. Una de ellas ya había fallecido y a la otra en estado crítico, muriendo horas después.
Explicaciones, responsabilidades y más inspecciones
Alegría ha cargado contra la gestión de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en materia de residencias recordando que el centro de mayores que ardió, la residencia Juan XXIII, tiene plazas concertadas con la Comunidad.

«Viendo lo que ha sucedido, espero y deseo que se abra una investigación y que llegue hasta las últimas consecuencias«, ha asegurado. La ministra ha añadido, a continuación, que el patrón que ha seguido ha sido «siempre el mismo», el del «abandono, errores continuos, mala gestión y una dolorosa falta de empatía».
El portavoz del PSOE en la Asamblea, Juan Lobato, también ha exigido a Ayuso que dé explicaciones «hoy mismo» sobre lo que pasó en la residencia donde perdieron la vida las tres ancianas y ha anunciado que no descarta recurrir a la justicia si la Comunidad de Madrid no da las explicaciones necesarias.
Por parte de Más Madrid también se han mostrado «alarmados» han exigido tanto que se asuman responsabilidades como que se realicen inspecciones «para que no vuelva a ocurrir» un hecho similar.
La residencia había sido inspeccionada en abril y agosto y cumplía con los certificados de los servicios de los dispositivos antiincendios, según ha detallado estos días la consejera de Familia, Juventud y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid, Ana Dávila.
Tres residentes fallecidas
El fuego se propagó desde una de las habitaciones de la segunda planta de la residencia Juan XXIII, ubicada en Aravaca. Un fallo eléctrico provocado por el mal funcionamiento de un cargador de un móvil o de un calentador es la principal hipótesis del origen del incendio de la residencia que se registró este domingo a las 6:50 horas en el geriátrico Juan XXIII, situado en la calle Proción número 10.

Hasta el lugar del incendio, se trasladaron varias dotaciones de Bomberos del Ayuntamiento de Madrid y rescataron a varios residentes con ayuda de la Policía Municipal de Madrid y trabajadores de la residencia. Los policías nacionales también realizaron batidas para encontrar a residentes, evacuando en brazos y con gran dificultad a algunos de ellos, «que estaban en las camas debido a su avanzada edad y escasa movilidad».
Esta residencia, de titularidad privada, dispone de 40 plazas, 36 de ellas concertadas. Los residentes que no fueron trasladados a centros sanitarios fueron reubicados a otras residencias o a viviendas de familiares ese mismo día.
Una persona sigue ingresada en el hospital
Un total de 18 personas que resultaron heridas en el incendio de la residencia Juan XXIII el pasado domingo han sido dadas de alta ya y únicamente permanece un residente hospitalizado.
La consejera de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Fátima Matute, ha explicado ha trasladado sus condolencias por las tres víctimas mortales del incendio y ha avanzado que no corre peligro la vida de la persona que continúa ingresada. «Por la edad, por la fragilidad, la cormobilidad, pues se le mantiene para estabilizarle, pero realmente esperamos que se dé de alta en breve», ha aclarado.
Del resto de heridos, ha indicado, seis personas recibieron el alta este lunes y otras 12 más lo han hecho la mañana de este martes debido a su evolución favorable.
