Madrid Calle 30, la empresa que gestiona la M-30, llega a tiempo y es, desde este 1 de enero, cien por ciento municipal. Esto permitirá ahorrar más de mil millones en 15 años según los estudios externos y los informes internos realizados, ha confirmado la delegada de Obras y Equipamientos, Paloma García Romero.
Se da por concluido así el proceso de cambio de modelo de gestión. Su último paso era la compra de las acciones del socio privado, Emesa, algo que fue formalizado ante notario la semana pasada. De forma paralela, y a lo largo de todo el proceso, se han ido tramitado los cinco contratos de mantenimiento y explotación que sustituirán al vigente hasta el pasado 31 de diciembre.

«Estamos muy satisfechos de este cambio de modelo, que supondrá un ahorro para las arcas municipales de más de mil millones de euros en los próximos quince años. Se trata de una opción más eficiente y sostenible para el Ayuntamiento, al mismo tiempo que mantendremos el actual nivel de excelencia del servicio», ha explicado García Romero.
Qué pasará con los trabajadores
También ha dejado claro que los los trabajadores «continuarán vinculados a la gestión de Calle 30, como hasta ahora, para garantizar la continuidad de calidad del servicio». «Los madrileños pueden estar muy tranquilos por el cambio de modelo pues el servicio va a ser el mismo que el hasta ahora prestado, es decir, de una excelente calidad», ha asegurado la delegada.

La Junta de Gobierno, presidida por el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, daba luz verde el pasado 27 de noviembre a la compra por casi 104 millones de las acciones que el socio privado Emesa (Empresa de Mantenimiento y Explotación) tiene en Madrid Calle 30 para culminar el proceso de que la sociedad pase a ser cien por cien municipal.
Hasta ahora ‘Madrid Calle 30’ era una sociedad de economía mixta en la que el Consistorio posee el 80% del accionariado y el privado el 20 restante. «El objetivo es adoptar la opción más eficiente y sostenible para el Ayuntamiento manteniendo el actual nivel de excelencia en el servicio», explicaba García Romero.
