Imagen del partido de ida entre el Espanyol y el Getafe.

Los getafenses sacan un punto del RCDE Stadium en un partido de pocas ocasiones en el que no supo defender la renta conseguida con el gol de Mata en el inicio

Al Getafe le tocaba afrontar un partido complicado por el hambre del conjunto perico, que preparaba un día especial para su afición deseando brindarle un triunfo que todavía no ha sido capaz de conquistar como local. El partido, en su ausencia de aciertos, dio lugar a poco fútbol y un reparto más o menos equitativo de oportunidades que no fueron excesivas, por lo que el resultado final hizo justicia a los méritos de ambos equipos.

La novedad en el choque de hoy sería la aparición de Olivera, que en uso de su versatilidad, se situaría como exterior zurdo por delante de Cucurella, lateral hoy. Primordial sería su presencia para que el Getafe empezase el partido de manera ideal, haciendo gol.

El uruguayo giraría, tras recibir de espaldas en banda y serviría un centro al segundo palo en el que Mata, arrollador, ganaría en el salto a Calero cruzando un cabezazo al que Diego López no pudo dar respuesta. Con la apertura del marcador en apenas tres minutos, la intensidad del partido se puso emocionalmente en estancias impropias de los primeros minutos. Al Espanyol se le notaba la ansiedad y la urgencia de corregir la situación en su juego veloz a sus carrileros, pero también en la imprecisión y las abiertas quejas al árbitro.

El Espanyol castigó un corner mal defendido del Getafe

En lo colectivo el Getafe se sintió cómodo, jugando en zonas de terreno en las que no pasaba por apuros, pero con el paso de los minutos se vio contagiado por la imprecisión local, que daba lugar a pérdidas que sacaban a Bordalás de sus casillas. En la otra situación en la que el Espanyol parecía hallar la forma de ser peligroso: el balón parado.

La aseada pizarra de jugadas ensayadas de Victor Machín suele ser efectiva y avisó a mitad de primer tiempo en una peinada en primer palo que salvó Soria con reflejos. Por segunda vez, el Espanyol repitió la idea y Wu Lei si pudo poner el balón en la red, recogiendo el balón en segundo palo para empujarlo. Esa acción, para más dolor en los getafenses clausuraba la primera parte.

Solo Jorge Molina pudo romper el empate

Tras el receso, el Getafe quiso dar réplica queriendo ejercer el dominio del balón. Posicionalmente los azulones jugaron más cerca de campo contrario que los blanquiazules, pero el error fue el que mandó en los designios del segundo tiempo. Los fallos en pases provocaban que cualquier finalización de jugada quedara abortada. Jorge Molina iniciaría una buena combinación de pases -familiar en su juego fuera del área-, que sería completada por el recién ingresado con un disparo al palo.

Con más tensión que calidad de juego, fruto de dos equipos que a ratos parecían valorar el empate y en otros dar un paso adelante, el juego discurría sin mayor sentido que el de encontrar un control del juego que ninguno supo ejercer de manera genuina. A nivel global, el Getafe pudo generar ocasiones con más fundamento que su rival, pero la dinámica del partido nunca señaló un reparto de merecimientos diferente al que el empate final dictó, hecho que en las declaraciones postpartido, jugadores de ambos equipos reconocieron.

El Getafe así suma un punto más alcanzando los 21, que conocidos los resultados de sus rivales en la zona de la tabla, no cambian mucho la situación del equipo de Bordalás. Por su parte, el Espanyol suma su primer punto como local, pero dada su condición de local lo digiere con peor ánimo. Ahora a los de Bordalás les toca pensar en un importante partido en Turquía que puede decidir muchas cosas en lo referido al futuro del Getafe dentro de la Europa League.