“El entrenador es pieza clave para la formación personal y deportiva del jugador”

Héctor Díaz vive y respira fútbol las 24 horas. Sus intensos días transcurren entre la Universidad Europea, donde ejerce de profesor de este deporte, y la Ciudad Deportiva del Alcorcón. Tras haber pasado por el Atlético de Madrid, la Fundación Real Madrid, Trival Valderas o Pozuelo, cumple su segunda temporada en el Juvenil B del equipo alfarero, al que llegó mediada la pasada campaña.  

P. ¿Cómo valoras la temporada? 

R. A la hora de valorar la temporada debemos tener en cuenta varios aspectos y realizarnos varias preguntas relacionadas con los resultados, formación de los jugadores, metodología de trabajo, etc.

En líneas generales y casi finalizada la temporada regular podemos hablar de una gran mejora del rendimiento del equipo y de los jugadores desde que comenzamos a entrenar en agosto; un aspecto importante es que nosotros llevamos trabajando con ellos desde su primer año de juvenil, por lo que podemos valorar y proponer objetivos colectivos e individuales de una manera mucho más sencilla y concreta e intervenir en su proceso de formación de una manera más programada y con un mejor seguimiento.

Sin dar por finalizada la temporada -nos quedan 2 partidos de liga y participaremos en la copa de la federación-, ha sido un año tranquilo en cuanto a resultados y donde hemos participado de manera positiva en el crecimiento de los jugadores.

P. ¿Se han cumplido los objetivos? 

R. En este punto debemos diferenciar los objetivos relacionados con la formación y el rendimiento, aunque ambos estén relacionados.

En los objetivos relacionados con el rendimiento sin lugar a dudas prima el resultado, los tres puntos de cada partido y cómo te encuentras a final de cada semana y al final del campeonato. Nos quedan dos jornadas para acabar la liga y estamos en mitad de tabla, puede decirse que hemos conseguido dicho objetivo. Personalmente creo que podríamos a ver luchado por quedar entre los 6 primeros, jugadores y equipo había para ello a pesar de las adversidades y dificultades que hemos padecido.

En cuanto a los objetivos relacionados con la formación, bajo mi criterio, esta es la parte más importante y en la que debemos depositar todas nuestras energías en mejorar este apartado, tanto en lo individual como en lo colectivo y donde si conseguimos mejorar el rendimiento en este apartado, conseguiremos los objetivos de rendimiento. 

Cierto es que este año todos los jugadores han mejorado, es importante hacer cosas para mejorar el rendimiento de los jugadores, mejorarlos en todos los aspectos para que en la competición demuestren esas capacidades de mejora.  Hemos realizado trabajos de mejora sobre todo en aspectos de interpretación del juego en función de las situaciones del mismo, comportamientos tácticos propios y en función de características del rival y mucho hincapié en competir cada fin de semana.

P. Siempre has trabajado con canteras. ¿Crees que el trabajo formativo es más satisfactorio para un entrenador?

R. Bueno trabajar en una cantera no es lo mismo que entrenar en fútbol base por mucho que estemos trabajando en etapa de formación. Creo que la satisfacción que puede tener un entrenador es ver la evolución de mejora de su grupo y de sus jugadores individualmente al acabar la temporada, y esto se produce en cualquier etapa en la que estés trabajando.

La palabra que utilizaría antes de satisfacción es responsabilidad, ya que el entrenador es pieza clave para la formación personal y deportiva del jugador, sobre todo en edades tempranas y cuando acabas una temporada la satisfacción de haber conseguido mejorar su rendimiento es lo que debe buscar un entrenador en dichas etapas.

P. En esta etapa, segundo año de juvenil, ¿el entrenador piensa más en el objetivo que le marca el club o en que los futbolistas aprendan a medio-largo plazo? 

R. A estas edades (Juvenil B) y más en un club como el nuestro, no solo debemos mirar a un año vista, si no mirar como mínimo dos años más en la formación y el rendimiento de los jugadores, es decir  División de Honor y filial.

Ahora bien, para que esto suceda tanto el club desde la dirección deportiva como el entrenador deben tener las cosas muy claras e ir de la mano, y por desgracia esto no suele suceder en casi todos los clubs, donde si los resultados no priman se cambia el entrenador independientemente de su trabajo o, por el contrario, entrenadores que utilizan medios inadecuados en la formación por primar el resultado y su situación personal.

Personalmente me considero un entrenador que me preocupo por la formación de mis jugadores y por sacar el máximo rendimiento de sus cualidades en coordinación con los intereses del club. Si esto sucede hay más opciones de que los jugadores crezcan profesionalmente y se consiga el rendimiento esperado.

 

 

P. ¿Es Nacional una categoría difícil al estar mezclados el B de los mejores equipos -Madrid, Atleti, Rayo, Alcorcón…- con otros más consolidados de tercer año? 

R. Sin lugar a dudas es una categoría muy dura y muy fuerte. En primer lugar porque solo hay 16 equipos, por lo que es muy corta y como tengas un bache prolongado o entres en una mala dinámica te metes rápido en zona peligrosa.

En segundo lugar hay mucho filial muy bueno y sabes que estos equipos son complicados de ganar, además de sumar los equipos de tercer año con jugadores que vienen de DH o que ya han jugado en Liga Nacional y que son sumamente competitivos y físicos.

Por eso mismo esta categoría es tan complicada  y dura y no hay que olvidar que es la antesala a División de Honor, la elite del  fútbol juvenil.

P. Este año han salido bien parados todos porque ningún filial ha descendido.

R. Los filiales que nos encontramos en Liga Nacional dependemos mucho de nuestro juvenil de División de Honor. Es de vital importancia que nuestros jugadores se formen correctamente para que al año siguiente puedan participar en DH, e igual de importante es para nuestro juvenil C que el Liga Nacional mantenga la categoría. Estas dos categorías se han mantenido y aunque nuestro Juvenil A ha sufrido e indirectamente pudo afectar a nuestros jugadores durante una época al ver peligrar su formación, al final todo salió bien.

P. ¿Has notado alguna diferencia en el tiempo que llevas entrenando en la percepción del fútbol por parte de los jóvenes? 

R. Son cinco años entrenando juveniles y ocho como entrenador desde que empecé a estudiar CCAFYD y a entrenar. Diferencias respecto al primer año que llevé un juvenil en el Trival y con los que llevo a día de hoy no hay muchas diferencias en lo que se refiere a la percepción del fútbol por parte de los jugadores.

Quizás la diferencia más significativa es fuera del ámbito deportivo. Hoy en día existe  más fracaso escolar en edades de 17-18 años que hace unos años y mucho más si nos remontamos a 10-12 años atrás.

Este aspecto, bajo mi perspectiva, afecta a valores como el sacrificio, esfuerzo por conseguir las cosas, superar dificultades, buscar soluciones y en líneas generales tener una maduración en el aspecto personal y que en muchos jugadores jóvenes hoy en día no existe y que es determinante para su formación.

P. Has pasado por las canteras de Pozuelo, Trival, Atlético de Madrid o Alcorcón, además de con la fundación Real Madrid. ¿Qué diferencia hay entre los jugadores de estos primeros equipos y con los jóvenes de otros países que conociste en la Fundación? 

R. En primer lugar podemos diferenciar entre jugadores del At. Madrid, AD Alcorcón, y equipos como Pozuelo, Trival… Los jóvenes de las primeras entidades tienen la ilusión de querer ser futbolistas, se les puede exigir como tal y en ocasiones se tienen los recursos para poder conseguirlo. Por el contrario, para los jugadores de equipos como Pozuelo o Trival su meta principal es entrenar de una manera más o menos competitiva, pero ellos dan prioridad a otros aspectos, como estar con sus amigos o los estudios.

Aun así he de comentar que una de las mejores generaciones de futbolistas que he entrenado fue en el Trival, logrando  ser campeones en Juvenil Autonómica y consiguiendo el ascenso a Liga Nacional, por lo que la teoría anterior queda poco creíble, por ello creo más en la personalidad del jugador y de la capacidad del entrenador para sacar el máximo rendimiento a sus jugadores independientemente de donde jueguen.

Por el contrario, el perfil de los chicos que te encuentras en campamentos de verano o escuelas internaciones, en mi caso en la fundación del Real Madrid, es totalmente distinto. Para empezar trabajas con ellos muy poco tiempo (15 días máximo) y con la peculiaridad de que no se conocen, cada uno con un nivel, filosofía, región, cultura e idioma distinto y aunque realices sesiones para mejorar su nivel la mayoría de las tareas son de origen lúdico, sin olvidar por supuesto el contenido competitivo.

P. Precisamente en otra de tus labores, la universitaria, también das clases de fútbol. ¿Cómo cambia el entrenamiento en un campo a la preparación en el aula de jóvenes que realizan estudios deportivos? 

R. Bueno el ambiente formativo – educativo es totalmente distinto. Una de mis premisas en el aula es la de quitarse la casaca que uno tiene para poder analizar de la manera más objetiva nuestro deporte.

A nivel práctico  las tareas  no son para obtener rendimiento, sino para mejorar la interpretación y análisis de lo que pretendemos conseguir en función de los objetivos propuestos, metodología marcada, etc.

Mi estilo como profesor en las practicas es totalmente distinto al de entrenador, mucho más formativo  y con una perspectiva hacia el alumno de más reflexión y participación, mientras que a mis jugadores les puedo exigir más y hablar más en profundidad sobre aspectos más técnicos.

AITOR FERNANDEZ

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