Dentro de unos días, otras seis familias de San Fernando de Henares serán desalojadas de sus casas por el riesgo que conlleva el comienzo del derribo de los edificios de la calle Rafael Alberti 1 y 3 y de la calle Presa 4.

Estos edificios son el de la calle Presa número 35, en el que viven 3 familias y, hasta hace poco, también la peluquería de Mª del Mar Martínez, y el edificio de la calle Presa número 6, del que se desalojarán únicamente a las 3 familias de la letra B.

Mª Mar Martínez, dueña de la peluquería Mar-Pal, ha relatado así, el drama laboral al que se están enfrentando, ya que, lejos de que dentro de unos días vayan a desalojar a toda su familia, ocupantes de los 3 pisos de la calle Presa nº 35, ella ha tenido que alquilar otro local en la calle Nazario Calonge nº 14, por la imposibilidad de seguir trabajando en Presa.

Como explica, «después de trabajar 28 años en Presa 35, llevamos dos años con la calle cortada y ha llegado un momento en que me han dejado encerrada«, ha señalado. Así, expone que, desde la Comunidad le dijeron que cuando derribaran los edificios perjudicados, «tendría que cerrar la peluquería de todas formas».

Pero «en vistas a que nadie me decía nada -ha continuado Mª Mar- y después de mandar escritos a la consejería de Infraestructuras de la Comunidad de Madrid, y como no me contestaban, tome la decisión de cambiarme porque dábamos imagen de ruina y de que allí no existe nada«.

Local de la calle Presa 35 dónde se encuentra la antigua peluquería de Mª Mar, edificio que será desalojado por completo – Fotografía N.M. Díaz

Pago de alquiler y de suministros en dos locales

De esta forma, tras el cambio de Mª Mar a otro local de la calle Nazario Calonge, «no me han contestado, no me pagan el alquiler, no me han facilitado ningún local, lo he tenido que buscar yo todo y adecuar este local a mi nueva peluquería».

Asimismo, como indica Mar, van a demoler el edificio (refiriéndose a Presa 4 y Alberti 1 y 3), y «a día de hoy todavía no tengo ninguna orden de desalojo ni ningún papel oficial que no me permita seguir ejerciendo allí mi profesión, porque de hecho sigo con mi local dado de alta, pagando luz, agua, seguro suministros, porque como no me lo ha cerrado nadie, tengo que seguir pagando; únicamente tengo un papel de la empresa Tragsa como que el edificio, sin mencionar el local, se tiene que desalojar, un papel que ha enviado la empresa que se encarga de las obras de reparación».

«Sigo manteniendo dos locales porque no lo puedo dar de baja», ha concluido Mª Mar Martínez.

Rodeada de cajas y grietas

Por su parte, Concepción Mayoral, ya hace las maletas y empaqueta sus objetos de valor en cajas ante el inminente desalojo del edificio de la calle Presa nº 6, un desalojo que se realiza solo en las viviendas de la letra B, por temas de seguridad.

Concepción Mayoral Mayoral, una de las vecinas que será desalojada de la calle Presa nº 6

Concepción ya está acostumbrada a vivir entre grietas, que va marcando en la pared para ver su avance, y a escuchar los cascotes que, por la noche caen desde el edificio vecino.

«Muchas noches no puedo dormir, -asegura Concepción- y me tengo que ir al salón», y, entre lágrimas asegura que «no le deseo esto a nadie, dejar tu casa, de momento durante 3 meses, pero a saber cuanto tiempo es; y sobre todo el drama de mis vecinos que no tendrán una casa donde volver«.

Natalia Moreno

Periodista. 19 años dedicada a la comunicación corporativa y la estrategia digital en el sector financiero. Es CEO de Itopía, consultora de marketing y comunicación digital y colaboradora en medios...

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