La ciudadanía de Rivas recicla sus residuos orgánicos domésticos mejorando los estándares fijados por la ley estatal. Solo un 10% de residuos impropios, mejor de lo que marca la ley, según los análisis realizados por la empresa municipal Rivamadrid.
Según las evaluaciones realizadas por Rivamadrid, el porcentaje de residuos impropios detectados en los contenedores marrones de calle (el llamado quinto contenedor) no llega al 10% (en Covibar es del 13%). Se trata de umbrales que mejoran lo estipulado por la legislación nacional, que marca un margen inferior al 20% para 2027 y del 15% a partir de ese año.
Los impropios son los residuos que se depositan incorrectamente en un contenedor ajeno a su fin. Estas acciones equivocadas perjudican el proceso de reciclaje y suponen un coste añadido.
Los principales impropios en materia orgánica que se detectan siguen siendo los pañales (que deben ir al contenedor de resto, color gris) y las bolsas de plástico (hay que deshacerse de ellas en el contenedor de envases, color amarillo). También se recuerda que las bolsas de basura para residuo orgánico deben ser biodegradables.
Se puede mejorar
“Rivas está en la senda correcta y podemos mejorar aún más”, explica el consejero delegado de Rivamadrid y concejal de Modernización e Innovación, José Manuel Castro.
El edil valora “los buenos resultados, reflejo no solo de los esfuerzos y las acciones de sensibilización realizadas desde Rivamadrid y el Ayuntamiento durante la implantación del quinto contenedor, sino del claro compromiso de la ciudadanía en temática ambiental”.
“Las vecinas y vecinos queremos hacerlo bien y tenemos un nivel de sensibilización alto. Por eso, podemos conseguir objetivos más ambiciosos en materia de residuos y seguir demostrando que orgullo ripense también es cuidar el medio ambiente”, prosigue Castro.

Desde verano de 2021
El quinto contenedor recaló en Rivas en el verano de 2021 y, desde entonces, se ha ido implementando de forma paulatina, acompasando esta implementación con acciones de sensibilización sobre su uso.
El proyecto piloto se implantó primero en el barrio de La Luna. Tras el éxito en el barrio de La Luna y después en el Cristo de Rivas, la iniciativa se ha seguido extendiendo por la ciudad.
La siguiente zona que acogió el cubo marrón de residuos orgánicos fue Covibar, y en las áreas que ya formaban parte de este proyecto se instalarán, progresivamente, contenedores de carga lateral, sustituyendo a los actuales. Posteriormente también llegó al barrio de La Fortuna.
El objetivo es llegar a todo el municipio, dotar a toda la localidad de este contenedor marrón así como preparar a la ciudadanía para esta práctica cuando, a corto plazo, se apruebe la ley estatal que sentará la obligatoriedad de separar la materia orgánica domiciliaria.
Para ello, desde Rivamadrid se continuarán realizando campañas informativas y de sensibilización para obtener biorresiduos de la mejor calidad posible, ahora que el quinto contenedor ya se encuentra en los tres barrios de la localidad: Este, Centro y Oeste.
