Ángela, de 70 años, vive sola en su vivienda adquirida en la década de los 70 en el barrio de San Esteban, de Fuenlabrada. Es un distrito humilde, de gente trabajadora. La factura energética que debe afrontar desde el alza de los precios por la invasión de Rusia a Ucrania, supone casi el 8% de su pensiones de viudedad. En su círculo de amistades siempre surgen los lamentos por el elevado precio de la luz.
Afortunadamente, su comunidad de vecinos tiene previsto meterse de lleno en unas obras de mejora energética que supondrá la rehabilitación de la fachada para ahorrar gastos en un futuro. Los nuevos productos usados supondrán reducir el impacto del frío y del calor.
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