Martes. 19.30 horas. Una madre acude con su hijo de seis años al nuevo centro de urgencias extrahospitalarias 24 horas de Móstoles, en la calle Coronel de Palma, justo al lado del centro de especialidades y donde estaba el antiguo Servicio de Urgencias de Atención Primaria (SUAP), que llevaba cerrado desde el inicio de la pandemia.

El niño tiene un fuerte dolor de oído, quizá fruto de una otitis. Sin embargo, nada más llegar al centro le informan: «No tenemos médico, solo hay personal de enfermería y un celador». El menor es atendido por uno de los dos enfermeros con los que cuenta el centro, que comprueba como tiene el oído inflamado. «Tiene que irse al hospital, nosotros no podemos recetarle nada, tiene que ser un médico», les explica.


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