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Contaban con una estructura empresarial, estadísticas de venta, regalos por fidelización y compromiso de entrega

REGIONAL / 17 JUNIO 2020 / Agentes de la Policía Nacional han desmantelado una organización dedicada a la venta de droga mediante el conocido como sistema de ‘telecoca’ y han arrestado a 28 personas, según ha informado la Jefatura Superior de Policía de Madrid. Atendían a más de 2.000 clientes.

Se trata de una de las mayores operaciones realizadas hasta la fecha contra esta modalidad delictiva y ha permitido desmantelar una organización dedicada a la ‘telecoca’ que contaba con un ‘call center’ y una estructura empresarial en cuanto a los repartos de tareas en la organización, regalos de fidelización a los clientes, compromisos en cuanto a plazos de entrega, garantías de calidad y precintos específicos.

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El estupefaciente era habitualmente distribuido en motocicletas financiadas por la organización hasta el punto acordado con el comprador pero, durante el estado de alarma realizaban las entregas en el interior de supermercados próximos a los domicilios de los encargados de la distribución.

En el operativo, en el que han participado más de 250 agentes, han sido arrestadas 28 personas y se han realizado 21 registros domiciliarios simultáneos. Entre otros efectos, concreta la Policía Nacional, se han intervenido más de 85.000 euros y casi cuatro kilos de cocaína. Es una de las mayores operaciones realizadas hasta la fecha contra esta modalidad delictiva.

Un año de pesquisas

La investigación se inició hace un año cuando los agentes detectaron varias ventas de monodosis de cocaína. La rapidez y el modo en el que se efectuaba la transacción hizo sospechar que se trataba de un modus operandi que no era el habitual.

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Las vigilancias e indagaciones posteriores permitieron comprobar que se trataba de una organización criminal dedicada a la distribución de cocaína por el método del “telecoca”. Los investigadores detectaron que se había creado una amplia infraestructura logística a modo de empresa, con una red clientelar de más de 2.000 personas.

El call center se encargaban de recibir los pedidos de las dosis de cocaína a través de centralitas telefónicas y de coordinar el resto de la estructura criminal. Una vez recibido el pedido, a través de centralitas distintas, contactaban con alguna de las personas contratadas como repartidores y que tenían distribuidos de forma estratégica por toda la ciudad -25 suministradores en ocho zonas- para que llevaran al domicilio o lugar de trabajo la dosis encargada.

Compromiso de entrega y regalos por fidelización

Los repartidores se desplazaban a entregar el estupefaciente en motos financiadas por la organización o en transporte público hasta que se decretó el estado de alarma. A partir de ese momento establecieron una red de puntos de contacto en supermercados próximos al lugar de residencia de los encargados de la distribución.

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Para que los distribuidores pudieran disponer del estupefaciente necesario para repartir entre los clientes, habían creado un enlace que se encargaba de preparar la droga y elaborar las monodosis, que periódicamente facilitaban a los repartidores en función de la estudiada estadística sobre el volumen de ventas.

La organización tenía establecido un compromiso de entrega de la sustancia en menos de 20 minutos, regalos por fidelización a los mejores clientes y precintos con los que pretendían marcar la calidad y origen de la sustancia.

La investigación ha sido dirigida por el Juzgado de Instrucción número 13 de Madrid e impulsada por la Fiscalía Especial Antidroga de Madrid.

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