El municipio de Parla ha aprobado en el Pleno de manera inicial, tras la elaboración de un anteproyecto y una consulta pública, la Ordenanza para establecer una Zona de Bajas Emisiones (ZBE) que delimitará que vehículos contaminantes procedentes de municipios vecinos puedan seguir usando el Centro como «aparcamiento disuasorio».
Ésta es una práctica muy habitual ya que los residentes en municipios del norte de Toledo y de Torrejón de Velasco y de la Calzada estacionan en este área para coger el Cercanías de Renfe desde la estación de ‘Parla Centro’ hacia Madrid.
Así, el proyecto dibuja un perímetro de aproximadamente 3,55 kilómetros cuadrados para aplicar las restricciones de entrada de los vehículos más contaminantes. Además, habrá un aparcamiento especial para los residentes en la ZBE para que puedan estacionar sin dar un exceso de vueltas, según ha explicado el edil de Movilidad Sostenible, Transición Ecológica y Juventud y tercer teniente de alcalde, Miguel Fuentes.
Esta zona de Aparcamiento de Prioridad Residencial tendrá un área de aproximadamente 1,46 kilómetros cuadrados. La ordenanza fija también un calendario de descarbonización de la flota de vehículos que pone énfasis en no residentes y por lo que familias económicamente vulnerables, empresarios a punto de jubilarse, vehículos especiales o de prestación de algunos servicios esenciales podrán ser autorizados para circular.

Ahora, se abrirá un plazo de un mes de alegaciones para que la ciudadanía pueda participar de forma más activa en su versión definitiva. «La Zona de Bajas Emisiones no solo es obligatoria, sino necesaria, y así nos lo ha hecho llegar la ciudadanía a través de la consulta participativa», ha defendido el Gobierno municipal.
“Los habitantes de Parla podrán disfrutar de un aire más limpio gracias a la ZBE y tener prioridad de aparcamiento para los vehículos de quienes no puedan vivir sin él gracias a la APR», ha señalado Fuentes.
Fallecidos por contaminación en Parla
El Ayuntamiento calcula que en Parla fallecen al año entre 15 y 55 personas debido a incumplir los niveles de NO 2 recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), así como otras 24 a 60 personas debido a los altos niveles de PM2.5, siendo uno de los focos principales el tráfico privado forzado de vehículos de motor. A este invaluable coste en vidas suman al menos 2 muertes anuales derivadas de la contaminación acústica cuyo origen es también el transporte privado.
Podemos ha votado a favor. La edil Carla Escudero ha señalado que la ZBE «devolverá las calles a la ciudadanía». «Defendemos que mejorará la calidad del aire, reduciremos la contaminación atmosférica, favoreceremos el uso del transporte público y mitigaremos el cambio climático protegiendo nuestra salud, devolviendo las calles a los vecinos», ha destacado la edil.
Para el edil de Vox Tomás Ramos, la ZBE va contra el libre desplazamiento de los ciudadanos, y afectará a familias que no se pueden costear los nuevos modelos de coches eléctricos, «tan caros». A ello ha sumado el establecimiento de una tasa por «intentar aparcar».
Desde el PP, el concejal Héctor Carracedo ha criticado que el Gobierno local no haya consultado a la oposición para hacer «aportaciones» a la ordenanza. Además, ha cuestionado que la implantación de la ZBE supondrá que los vecinos tengan que «pagar por aparcar en la calle».
Mientras, el concejal de Urbanismo, el socialista Bruno Garrido, ha defendido que esta aprobación inicial tendrá más «debates» para implantar medidas que se encaminen a «proteger al vecino». Además, ha apuntado a que habrá excepciones para «proteger a los colectivos vulnerables».
