Torrejón de Ardoz se convierte este fin de semana en sede de la Liga Nacional de Kárate en una cita que llega por primera vez al municipio y que reunirá a 80 equipos y cerca de 800 competidores en el pabellón Jorge Garbajosa. La jornada corresponde a la tercera de un circuito que pasará por ocho ciudades antes de la gran final.
Primera vez en Torrejón en su año como Ciudad Europea del Deporte
El alcalde, Alejandro Navarro, ha subrayado el valor de acoger un evento de este tamaño en un año simbólico para la ciudad, designada oficialmente Ciudad Europea del Deporte 2026.

Desde el Ayuntamiento destacan que recibir a cientos de deportistas y acompañantes no solo impulsa el deporte, sino que también ayuda a que visitantes de toda España conozcan Torrejón, paseen por el municipio y el Corredor del Henares, y sitúen a la ciudad como “punto clave” en el mapa deportivo de la Comunidad de Madrid.
La Federación aplaude la sede por instalaciones y hospitalidad
El presidente de la Real Federación Española de Karate, Antonio Moreno, ha mostrado su agradecimiento y su sorpresa por la ciudad, sus instalaciones y su hospitalidad, remarcando que esta es la tercera parada del calendario.
Además, desde la organización valoran la ubicación del pabellón, junto al área comercial, por facilitar la logística del fin de semana a clubes y deportistas.

Competición por equipos y un mensaje que va más allá de las medallas
El sábado estará centrado en la competición por equipos en kata y kumite, mientras que el domingo será el turno de la categoría máster y del Parakarate, reforzando el enfoque inclusivo del evento.
Entre los invitados del acto estuvo Damián Quintero, uno de los grandes referentes del kárate español, subcampeón olímpico en Tokio 2020 en kata. Quintero llega a Torrejón con un palmarés de leyenda, con más de 130 medallas internacionales y un historial que incluye nueve medallas mundiales y 27 europeas en kata, además de su plata olímpica. En su intervención, defendió el formato por equipos y recordó que el objetivo no es solo “ganar medallas”, sino competir desde el respeto, la disciplina y los valores que caracterizan al kárate.
