Jorge es un Policía local de Parla. Lleva meses solicitando un cambio de turno en el Cuerpo para poder conciliar. Tiene nueve hijos y su mujer apenas puede soportar el cuidado de la familia y el peso de la casa. Pero Jorge tiene un problema: la cúpula policial de Parla le deniega el cambio.
Solo le queda protestar, ponerse en huelga de hambre y llamar la atención. «No me queda más remedio, estaré en huelga de hambre hasta que se solucione o me hospitalicen», advierte.
La situación llega al extremo de que, hasta en dos ocasiones ha tenido que llevarse a dos de sus hijos al trabajo. No tenía otra opción. Esto motivó la apertura de un expediente disciplinario que, ahora, le impide la permuta con policías de otros municipios de la zona. Podría ser suspendido tres meses de empleo y sueldo.

Ante este escenario, Jorge lleva varios días acudiendo a las puertas del Consistorio con su cartel que anuncia su huelga de hambre.
El policía local afea al Ayuntamiento parleño que no le dén una situación. «Con mi noveno hijo, se complica mucho la situación y pedí conciliación. Ofrecí cuatro opciones y ninguna fue aceptada. No puedo conciliar», ha señalado el agente.
Denegado el destino en comisión de servicio
Esta semana, le incluyeron en una comisión de servicio en otra localidad donde podía conciliar su vida laboral y familiar. Pero se ha vuelto a encontrar otro obstáculo. «Desde Alcaldía me lo ha denegado», se lamenta.
El acuerdo parece lejano. El correo electrónico que le enviaron desde la Administración local lo atestigua sutilmente: «Al encontrarse sin permiso en la actitud de huelga de hambre si no se cumplen sus peticiones, le sigo manifestando que de persistir en su actitud se procederá de la forma que se considere legalmente, toda vez -continúa la amenaza- que es usted un Policía de este Ayuntamiento, y está realizando actos o conductas que atentan gravemente contra el decoro y/o la dignidad de los funcionarios, contra la imagen del cuerpo.

Libertad de expresión
Pero Jorge apela a su libertad de expresión y recuerda que la protesta la está llevando a cabo durante su tiempo de libranza, fuera de su horario laboral.
Mientras, fuentes municipales han apelado a cuestiones de carácter técnico para denegar el cambio de turno. Según argumentan, el policía pidió cambiar al turno de noche sin agotar su permiso de paternidad y mantiene que llevar a los dos niños a comisaria representó «un riesgo y una grave incidencia operativa».
Además, alegan que, por necesidades operativas y respeto a los derechos de adscripción de otros agentes, no es viable pasarle al turno de noche.
