Condenan a 45 años de cárcel para el parricida que mató a su mujer y a su hija de 6 años en Móstoles. La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a 45 años de prisión a Galin P., el hombre de origen búlgaro que asesinó en noviembre de 2022 a su mujer, Irina, y a su hija de 6 años en Móstoles.
Pese a la condena a Galin P. como autor de dos delitos de asesinato, con la agravante de parentesco, el parricida de Móstoles ha evitado finalmente la prisión permanente revisable gracias a las atenuantes de alteración psíquica y confesión.
En su veredicto, el tribunal de jurado acordó considerar a Galin P. culpable de un delito de asesinato respecto a su mujer y a su hija. El fiscal planteó que se le impusiera 20 años de prisión por matar a su pareja y una prisión permanente revisable por acabar con la vida de su hija.
Asimismo, contemplaron una atenuante leve por enajenación mental, sin considerar que fuera completa tal y como reclamaba la defensa. En este último caso, se le habría eximido de responsabilidad penal. Asimismo, se apreciaron las agravantes de parentesco y la atenuante leve por alteración psíquica.

El parricida de Móstoles confesó el crimen
Durante el juicio, celebrado hace dos semanas, el parricida de Móstoles reconoció en su declaración que las mató de «una puñalada en el corazón para que no sufrieran», escudándose en que estaba inmerso en una fuerte depresión que le llevaba a querer quitarse la vida.
Un relato que fue confrontado con el testimonio de los agentes del Grupo de Homicidios de la Policía Nacional encargados de la investigación policial. Los Policías han explicado que encontraron a las víctimas en el domicilio con cortes por todo el cuerpo y tres cuchillos junto a ellas.
La niña, según han relatado los agentes, presentaba heridas de defensa en las manos, por lo que «era consciente» de que su padre «iba a hacerle daño». Su madre, a quien el acusado apuñaló primero, no contaba con este tipo de lesiones.

Las mató «para darlas una vida mejor»
También encontraron manchas de sangre en casi toda la casa, así como al menos otros tres cuchillos manchados de sangre repartidos en la cocina y la habitación de la niña, algunos de ellos rotos.
«Nos comentó que las mató para darlas una vida mejor. Había llegado mal de un viaje a su país por unas familiares que tenía enfermos y el día anterior había intentado suicidarse«, ha relatado el responsable del Grupo de Homicidios encargado del caso.
Al hombre se le trasladó al hospital ya que trató de suicidarse con cortes en el cuello, abdomen y piernas. En el centro hospitalario se le realizó u informe psiquiátrico para determinar su estado mental en el momento del crimen.

Las actitudes «machistas» del parricida de Móstoles
Los agentes han indicado además en el juicio que la declaración del vecino de al lado les ayudó a hacerse una idea de cuándo sucedieron los hechos. Este vecino «oyó gritar a Irina, que el ruido cesó y que ya no volvió a escuchar nada» sobre el mediodía, unas nueve horas antes de que los agentes se personaran en el domicilio.
Importantes han sido también los relatos que han trasladado los agentes sobre la visión que tenían los vecinos sobre la relación entre Irina y Galín. Aunque eran una pareja «bien avenida de cara hacia fuera», la víctima le confesó a una vecina, con la que tenía una relación cercana, algunas de las actitudes machistas del acusado.
Los agentes, que se entrevistaron con los vecinos de la familia, han indicado que una de ellos les contó que Irina, la víctima, le había referido en alguna ocasión unas actitudes machistas del acusado, como que «no le gustaba que ella fuese al gimnasio».
