La situación con los ‘okupas’ y con los ‘inquiokupa’ en Alcorcón es cada vez más insostenible. Hace unos meses denunciábamos la situación de «inseguridad y abandono» que sufren en el entorno de la calle Praga, donde desde hace años las decenas de viviendas ‘okupadas’ de la SAREB se han convertido en «un quebradero de cabeza» para el vecindario y para el Ayuntamiento.
Desde hace meses, vecinos de la zona se han organizado en una plataforma para, a través de las redes sociales y de otras vías, visibilizar «esta alarmante situación» que vive el barrio, que ha sufrido «un aumento significativo de la insalubridad y la inseguridad durante los últimos cuatro años», según denuncian.
Son precisamente desde estas plataformas vecinales donde se siguen denunciando nuevos casos de ‘okupación’, que en ocasiones llegan a rozar lo esperpéntico, como el tener que convivir en una misma casa con una ‘inquiokupa’ que ha llegado a las agresiones verbales y físicas a la sueña de la vivienda y a su familia.

Una ‘inquiokupa’ les hace la vida imposible
Este es el caso que le está ocurriendo a Jéssica y a su familia. Esta mujer compró hace ya tres años una vivienda en Alcorcón. En el año 2022 decidió alquilar una de las habitaciones del inmueble al tener problemas económicos.
Sin embargo, llegó un momento en que esta persona no solo le dejó de pagar el alquiler, sino que le está haciendo la vida imposible a ella y a su madre, de 90 años, a quienes ha llegado a insultar y amenazar, incluso a golpearles en alguna ocasión.
Además, esta ‘inquiokupa’ está realizando incluso robos en la propia vivienda para revenderlo posteriormente, llevándose parte del mobiliario, como las persianas de las ventanas, u otros objetos que encuentra a su alcance.

Robos en la propia vivienda
De hecho, Jéssica ha tenido incluso que poner candados a sus habitaciones para que no le robe sus pertenencias. Jéssica ha denunciado esta situación en una treintena de ocasiones, pero es imposible echarla de casa de momento.
Aunque ha sido denunciada a la Policía en varias ocasiones, la mujer a la que Jéssica tenía alquilada una habitación está considerada como una persona vulnerable, por lo que no se la puede echar hasta encontrar una solución habitacional alternativa.
Por ello, ha buscado ayuda a través de algunos medios de comunicación, como Telemadrid, donde ha denunciado su situación confiando en que pueda volver a la tranquilidad en su casa.

Otras ‘okupaciones’ en la ciudad
Situaciones como esta de Jéssica o lo que lleva años sucediendo en la calle Praga son lo mas sangrante, pero «hay muchos pisos okupados que hacen la vida imposible a los vecinos, como el caso de Concha, quien denunció hace unos meses también que habían ‘okupado’ el piso de su madre de 93 años.
También denunciaron hace poco el caso de Luis Amodóvar, un abogado al que le han okupado un almacén en la ciudad, un local cercano a su oficina, que habitualmente usa como archivo. El ‘okupa’ ha llegado hasta cambiar la cerradura, por lo que ni siquiera puede entrar.
No se trata de un almacén cualquiera. Allí Luis guarda, entre otras cosas, miles de expedientes con los datos privados de los clientes a los que asesora. Lo más preocupante es que algunos de esos documentos «son muy sensibles«.
