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Laura y Aroa no han podido evitar hoy el desahucio, aunque han conseguido que el Ayuntamiento les proporcione una nueva casa

MÓSTOLES/ 30 JUNIO 2017/ Una familia de cinco miembros -con tres menores a su cargo- ha sido finalmente desahuciada este viernes de la casa que ocupaban en la calle Moraleja de Enmedio en Móstoles, propiedad de la Diócesis de Getafe, aunque han conseguido que el Ayuntamiento de Móstoles les proporcione una nueva vivienda momentánea.

Laura, que ocupaba la vivienda junto a su pareja Aroa y tres menores de 5,8 y 10 años, ha relatado a Noticias para municipios que han conseguido “por escrito” que el Consistorio se comprometa a realojarles la próxima semana en una casa del parque de viviendas vacías de que dispone la Oficina de la Vivienda y gestionan desde Servicios Sociales.

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“De momento nos hemos quedado con todos los muebles en la calle y los niños se quedarán en casa de los abuelos hasta que nos den la nueva casa”, ha señalado Laura, quien, pese a que no han podido evitar finalmente el desahucio, está “contenta de haber podido encontrar otro techo en el que vivir”.

En un principio, el lanzamiento estaba previsto para el pasado 19 de octubre, aunque la familia consiguió parar entonces el desahucio gracias a la admisión a trámite de un recurso contra la sentencia, que fallaba a favor del Obispado para que abandonasen el domicilio.

En esta ocasión, y aunque han intentado, junto a varios miembros de la Plataforma Stop Desahucios Móstoles, evitar que la Comisión Judicial y la Policía entrara al domicilio para proceder a la ejecución del desahucio, no han podido parar el lanzamiento definitivo de la casa que ocupaban desde el pasado año.

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Miembros de Stop Desahucios tratan de evitar el desahucio

“Nosotras dejamos otra vivienda -propiedad de Bankia- que también estábamos ocupando ilegalmente, porque no estaba en condiciones para seguir viviendo con tres menores y nos estaban acosando, quedándonos en la calle”, subraya Laura, quien asegura que desde el Ayuntamiento les dijeron entonces que no había viviendas disponibles.

Según Laura, al conocer esta situación “unos chavales del barrio” les dijeron que estuviesen tranquilas, que “ese mismo día” les conseguirían una vivienda en alquiler social y finalmente les proporcionaron las llaves de un piso, que “en ningún momento pensó que iba a ser de unos curas”.

La pareja afirma que se enteraron de ello cuando recibieron la visita de dos sacerdotes de la Diócesis, quienes en un principio les “prometieron” cederles una vivienda y negociar un alquiler social, pero que “al enterarse de que no éramos hermanas sino pareja” las denunciaron y las llevaron a juicio.

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Sin embargo, el canciller y portavoz de la diócesis de Getafe, Francisco Armenteros, manifestó en octubre que presentaron la denuncia “sin saber quién la estaba ocupando”, ya que se enteraron de que la vivienda estaba ocupada porque les avisaron unos vecinos “por molestias, por unas goteras y humedades en el piso”.

“No sabíamos que eran lesbianas, no las echamos por su condición sexual, eso es falso”, insistió el canciller, quien dice estar por la labor de “buscar otras soluciones”, pero que este piso “es para los sacerdotes que atienden las parroquias”, ya que “según van cambiando los párrocos de la zona utilizan ese piso”.

Laura, quien ha asegurado que en los últimos días se han acercado hasta la Diócesis para intentar llegar a un acuerdo, lamenta que se han negado a hablar con ella y afirma que cuando ellas llegaron el piso “se encontraba sin luz” y “no parecían que hubiera vivido alguien en los últimos años”.

La Diócesis de Getafe ha insistido desde el principio en ejecutar la sentencia, asegurando que es a Cáritas a quien se tienen que dirigir para solicitar ayuda y un hogar de acogida, cosa que finalmente ha logrado este viernes.

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