El voto a favor de los ediles de Vox en el Pleno de este jueves de Leganés ha posibilitado la propuesta del alcalde, Miguel Ángel Recuenco (PP), para dar el nombre de ‘Policía Nacional’ con motivo del Bicentenario del Cuerpo a una plaza resultante de las obras de peatonalización de la zona Centro.
La propuesta había aireado críticas de los Grupos de la oposición y de diferentes colectivos vecinales que se oponían a cambiar el nombre de la calle La Luna y darle al nuevo espacio el mismo nombre «respetando la tradición de hace años».
El concejal de Patrimonio, José Eugenio Marín, ha defendido que este homenaje a la «encomiable» labor del Cuerpo no supondrá el cambio de direcciones postales para los residentes en la zona, y que lo único que se hace es designar un nuevo «espacio urbano».
En la misma línea, el vicealcalde y concejal de Obras, Carlos Delgado, ha planteado que no entiende «qué problema hay en designar así a este espacio». «Lo que le da urticaria a parte de este Pleno es que se dé el nombre de Policía Nacional, la esencia es hablar en clave de nacional», ha detallado.
La nueva plaza, donde se ha colocado una fuente y varios bancos, estaba abierta al tráfico rodado y contenía un aparcamiento antes de las obras de peatonalización entre las calles El Sol y Vicente Aleixandre.

Sobre la mesa
El PSOE había solicitado dejar sobre la mesa el expediente hasta buscar una «ubicación más potente», pero el Gobierno ha recordado que el «expediente estaba completo» y que no tenía motivos para no votarse. La propuesta socialista ha sido votada y rechazada.
En el turno de intervenciones, el portavoz de Más Madrid, Carlos Poblete, ha destacado que el hecho abre ahora «un peligroso precedente» para que el Alcalde decida cambiar nombres de la nomenclatura de calles. «No es descabellado que la plaza lleve el nombre que los vecinos quieren», ha zanjado.
Desde Podemos-IU, el edil Óscar García ha recordado que los vecinos «no están de acuerdo con el cambio», mientras la portavoz de Vox, Beatriz Tejero, ha pedido al equipo de Gobierno que, aprovechando el cambio, «se lleve en avión el busto del Ché Guevara y lo manden a Cuba».
