Las ratas no son solo un problema de estética o de miedo infundado en la población; representan una amenaza real para la salud pública, el bienestar social y la infraestructura urbana. Estos roedores son portadores de diversas enfermedades, como la leptospirosis, la peste bubónica y el hantavirus, que pueden transmitirse a los humanos directamente a través del contacto con orina, heces o saliva de ratas, o indirectamente a través de vectores como pulgas y garrapatas. Además, su tendencia a roer puede causar daños significativos a estructuras, cables eléctricos y tuberías, lo que representa un riesgo de incendios y averías en servicios esenciales.
La proliferación de ratas en un entorno urbano también indica problemas subyacentes de gestión de residuos y saneamiento ambiental, ya que estos roedores se sienten atraídos por los desechos alimenticios y la abundancia de escondites en zonas descuidadas. La presencia de ratas en zonas públicas y residenciales puede disminuir la calidad de vida, afectar la imagen de la ciudad y desencadenar respuestas de miedo y repulsión entre los habitantes y visitantes.
Leganés inicia una guerra activa
El municipio de Leganés mantiene una guerra activa y continuada contra los indeseables roedores en la ciudad. Las plagas de ratas y cucarachas se han reducido principalmente por una gestión que se centra en la prevención, en la monitorización del alcantarillado y en el uso de nuevas técnicas contra la proliferación de ratas.
Actualmente, el servicio de control de plagas del Ayuntamiento de Leganés realiza desratizaciones periódicas en 3.000 puntos de la red de alcantarillado, así como en arquetas de otras instalaciones de la vía pública, unas revisiones que se realizan cada 45 días con la finalidad de minimizar la población de roedores, colocando cebos y comprobando rastros como excrementos u orificios.
«Revisamos los puntos calientes con mucha periodicidad, hay unos 5.000 sensibles pero no podemos controlar toda la red de alcantarillado por que es imposible»
Gregorio Pintor, responsable municipal de control de plagas
Gregorio Pintor es el responsable municipal de control de plagas. Asegura que se revisan los ‘puntos calientes’ con mucha periodicidad. No se controla toda la red de alcantarillado porque es imposible, ya que son casi 90.000 los registros de alcantarillado. «Se revisan los puntos críticos, unos 5.000 sensibles, que se eligen por el historial de avisos», explica a Noticias para Municipios, tras precisar que no se trata de puntos «rígidos», porque «a veces entran unos y salen otros».
En este punto, asegura que la proliferación de roedores en determinadas zonas de Leganés depende de varios factores. El más determinante es la «antigüedad del alcantarillado», donde se registran más averías y donde el alcantarillado está más en superficie, lo que «favorece que las ratas salgan». Además, son determinantes los forjados sanitarios de los edificios: las cámaras de aire para aislarlos del suelo y que no suba la humedad tienen arquetas que si están en mal estado, favorecen la aparición de ratas en ese inmueble.
«Las zonas de ocio son una llamada para los roedores, hay restos de comida y en verano es un punto crítico»
Gregorio Pintor, responsable municipal de control de plagas
Otro elemento es la proximidad a «zonas de ocio y esparcimiento». «Si hay gente en una plaza, piden pizzas y se quedan restos de comida, eso es una llamada para los roedores. Son puntos críticos en verano, al igual que el hecho de que haya cerca un punto de recogida de basura. Incluso si se dejan restos de comida en las papeleras, las ratas salen y entran», mantiene.
Los barrios más proclives
Con este perfil, los barrios más antiguos -como Centro o San Nicasio, construidos en los años 60 de «manera homogénea»- con una red de alcantarillado «superficial» con plazas en el entramado urbano son las zonas más proclives a las plagas.

Leganés, como cualquier otra gran ciudad, sufre de plagas de ratas. Cuando se producen avisos ciudadanos por la presencia de roedores, el servicio de desratización actúa en un plazo máximo de 24 horas. Normalmente, si el aviso llega a la Delegación antes de las 13:00 horas, la incidencia se resuelve en el mismo día, ya sea en edificios municipales o en vía pública.
«La zona centro de Leganés y San Isidro son dos barrios complicados por su antigüedad, su red de alcantarillas es superficial»
Pero, ¿cómo se combate? El uso de trampas con veneno está restringido a edificios de gestión municipal, como centros educativos o polideportivos, ya que su uso en la vía pública podría ocasionar problemas. Pese a ser alimentos con biocidas que son muy amargos -para evitar que mascotas o niños los ingieran y los escupan-, su uso está muy limitado en toda Europa. Pese a ello, se trata de venenos que actúan a los cinco días de ser ingeridos por el roedor.
La rata es un animal social y nunca un grupo se alimenta si un sujeto, normalmente el de menor estrato social, no ha probado antes un alimento. Con ese tiempo de espera hasta que reacciona el veneno se garantiza que toda la colonia se alimente del producto.
Una rata, en condiciones «ideales», puede tener 800 descendientes en un año. Por eso, es necesaria la prevención. Cuando no hay más remedio, se colocan trampas en el interior de las arquetas. Los venenos contienen un colorante que tiñe los excrementos de las ratas para ofrecer pistas a los técnicos sobre si el animal ha consumido el alimento.
«Una rata puede tener 800 crias al año, por eso es tan necesaria la prevención. Cuando ya no podemos controlarlo no tenemos más remedio que acudir a los venenos»
Gregorio Pintor, responsable municipal de control de plagas
Pintor también de que el auge de las nuevas tecnologías y las redes sociales ha perjudicado al procedimiento: «Ahora -explica-, si alguien ve una rata lo primero que hace es colgarlo en redes y en WasathApp, y recibimos 30 avisos que hay que responder a todos. Se ha complicado, y hemos aprendido a distinguir entre aviso y caso. Es decir: un caso puede generar 30 avisos».
Cómo actuar
Las plagas de roedores dependen al final de que haya alimentos para ellos. De esta manera, en determinadas zonas, depositar la basura fuera de los contenedores o el consumo en plazas de bebidas azucaradas atrae a las ratas. También de aspectos como la manera en que gestiona el vecino sus propios desechos: tirar los restos del cocido por el inodoro es, al final, una forma de alimentar a los habitantes de las alcantarillas.

Ante ello, el Ayuntamiento ha puesto en marcha una campaña de concienciación social para mantener las calles libres de roedores. «Necesitamos la colaboración vecinal en acciones como que se depositen las bolsas de basura cerradas y dentro del horario establecido, para que estén el menor tiempo posible en los contenedores y reducir el tiempo de exposición a los roedores», ha expresado la concejala de Medio Ambiente, Violeta Bonet.
“También es muy importante que los vecinos vigilen, mantengan y reparen las arquetas y forjados sanitarios de sus edificios y zonas comunes. Con frecuencia aparecen ratas en jardines perimetrales de edificios, incluso en algunas viviendas suelen escucharse en el interior de cámaras de aire de los tabiques y en los falsos techos de las viviendas, porque las ratas aprovechan los orificios de alguna avería y acceden», ha agregado.

