La Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Getafe ha aprobado un plan de control y gestión de la fauna silvestre en la ciudad para hacer seguimiento de especie exóticas invasoras -como las cotorras- y regular otras especies que se pueden convertir en plaga, como las palomas. En el caso de las cotorras, un estudio propone aplicar medidas como la captura y eutanasia de algunos individuos por parte de veterinarios, la eliminación de nidos que pongan en riesgo a la población o la vegetación, y el seguimiento periódico de la población de animales.
Este plan, que será llevado a cabo por expertos en protección de la biodiversidad y bienestar animal, llega a raíz de la aprobación de un pliego tras hacer un ‘Estudio de Biodiversidad’, y comprobar «el perjuicio que está ocasionando al entorno tras el número de especies exóticas detectado».
Las especies invasoras más abundantes localizadas en el estudio, son la cotorra argentina y la cotorra de Kramer, introducidas de forma artificial, accidental o voluntariamente.
Estas aves están incluidas en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, y «tienen un enorme impacto para la supervivencia de especies autóctonas como gorriones, vencejos o murciélagos», así como sobre los árboles donde anidan, gravemente dañados y deteriorados por el peso de sus nidos, que además suponen un riesgo para los ciudadanos en caso de caídas.
La solución en este caso, similar a la aplicada en otros municipios, propone la captura de individuos ya que, sin esta medida, «el resto de las actuaciones no dan resultados positivos para su control». Se realizará también una campaña informativa a los vecinos para prevenir la liberación de ejemplares cautivos, causa «más importante de la expansión de estas especies invasoras».

En la misma línea, se concienciará de la importancia de no dar de comida a las aves silvestres y se pedirá la colaboración vecinal para detectar nidos.
Plagas de palomas y conejos
El plan de actuación incluye también la valoración de medidas para reducir las poblaciones de especies plaga, como son las palomas y los conejos, entre otras. Y es que la presencia de determinadas especies en las ciudades «puede generar algunos conflictos ecosistémicos», según fuentes municipales.
«En estos casos -agregan-, el objetivo es mantener las poblaciones en niveles que se consideren adecuados, y su exclusión de los entornos más problemáticos, para que puedan coexistir con otras especies de forma equilibrada y adecuada».
En el caso de la población de palomas, su control pasa por actuar «sobre los recursos que determinan su superpoblación en la ciudad». «Principalmente -explica el Ayuntamiento-, la disponibilidad de lugares de refugio y reproducción, y la disponibilidad de alimento, con un control efectivo sobre los ejemplares». También se podrán instalar palomares en los que se puedan retirar gran parte de las puestas.
