La Residencia Madre Maravillas recupera la normalidad con el temor de que el coronavirus vuelva a aparecer en el centro

GETAFE/ 7 DE MAYO DE 2020/ La Residencia Madre Maravillas, ubicada en Perales del Río, ha vivido momentos “difíciles, muy duros y muy tristes” durante las últimas semanas, según reconoce a Noticias para Municipios su directora, Beatriz Benito, que pasado mediados de marzo tuvo que dar la voz de alarma.

El día 23 registraron su primer fallecimiento. Entonces contaban ya con 11 profesionales de baja, con síntomas de haber contraído la Covid-19. Lo mismo sucedía con un alto índice de residentes. Tres de ellos ya habían sido trasladados al hospital, aunque llegó un momento en el que los hospitales ya no daban abasto.

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“No dábamos de sí”, recuerda al teléfono Beatriz Benito. “Se dio mucha gente de baja. Al hospital ya no le entraba más gente. Trabajamos mucho, con mucho esfuerzo”, comenta la responsable del centro, que al igual que el resto de residencias de la Comunidad de Madrid cerró sus puertas a las visitas el pasado 8 de marzo.

Entonces ya había surgido el primer brote de coronavirus en un centro de mayores de Valdemoro, donde resultaron contagiados 16 profesionales y usuarios del mismo. Durante ese fin de semana, la Comunidad de Madrid clausuró todos los centros de mayores y prohibió las visitas a las residencias, en las que se han registrado cerca de 6.000 decesos provocados por el coronavirus. Solo en Getafe, según las cifras aportadas por la alcaldesa Sara Hernández, han fallecido 143 usuarios en estos centros asistenciales.

Sin casos en la actualidad

A 7 de mayo, la Residencia Madre Maravillas no tiene ningún caso de coronavirus. Ni siquiera algún residente aislado o con síntomas.

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“Me da miedo decirlo porque ha sido muy duro, pero estamos perfectos”, comenta la directora del centro quien, en todo caso, se muestra muy cauta: “No veo que el bicho se haya ido, tememos que pueda volver a salir”.

Dice Beatriz Benito que los ancianos de las residencias “son gente muy enferma”, porque “los que están bien se quedan en su casa”. “Ha sido muy duro, sobre todo por la impotencia, porque no hay un tratamiento”, dice resignada, añadiendo que “es lo que nos ha tocado vivir”.

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La directora de la Residencia Madre Maravillas se nuestra especialmente agradecida con la cantidad de material de protección recibido durante todo este tiempo. “No nos podemos quejar, nos han ayudado mucho con el material”, señala, antes de advertir que de la posibilidad de un nuevo repunte: “Esperemos que no lo haya”.

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