La localidad de Arroyomolinos ha sido elegida por la Comunidad de Madrid para la puesta en marcha de un proyecto «pionero» de instalación de las primeras cubiertas verdes en edificios públicos, una iniciativa con la que se espera conseguir un 10% del ahorro energético total del edificio.

En concreto, la instalación de estas cubiertas, que cuentan con un presupuesto base de 255.549,71 euros y un plazo de ejecución de seis semanas, se realizará en cuatro edificios ubicados en la parcela Ciudad Jardín, propiedad de la Agencia de Vivienda Social (AVS) de la Comunidad de Madrid.

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«Arroyomolinos ha sido el municipio elegido por la Comunidad de Madrid para instalar -por primera vez- cubiertas verdes, un proyecto pionero con el que se pretende promover la sostenibilidad en la construcción y apostar por la arquitectura verde», han destacado desde el Consistorio en una nota.

La elección de esta localidad para la puesta en marcha de este proyecto piloto se debe a que «se trata de un territorio que cumple unas determinadas condiciones estructurales y climatológicas, lo que facilita el trabajo para este tipo de instalaciones

«Este tipo de construcción se ha convertido en un recurso arquitectónico cada vez más recurrente en el diseño verde de las ciudades y en un aliado para conseguir una construcción sostenible», añaden desde el Consistorio.

Estas cubiertas, que contribuyen a desarrollar una infraestructura más verde, se instalarán en una promoción completa de cuatro bloques, que hacen un total de 113 viviendas, de planta baja o con más de tres alturas.

Uno de los edificios donde se va a instalar las nuevas cubiertas verdes/ Ayto. Arroyomolinos

En septiembre

La actuación tiene un plazo de ejecución de en torno a seis semanas y está programada para comenzar en el mes de septiembre, aprovechando que la última fase, enfocada al arraigue de la plantación vegetal, tendría lugar a mediados de octubre, un mes con unas condiciones climatológicas más propicias para ello.

Las fachadas verdes se han convertido en los últimos años en una de las tendencias arquitectónicas más influyentes y demandadas, ya que la incorporación de la naturaleza en la construcción «no solo le aporta una estética más atractiva, sino que contribuye a mejorar la eficiencia de los edificios donde se instalan».

Algunos de los principales beneficios de estas instalaciones son una importante mejora la eficiencia energética de los edificios, además de que «contribuye a amortiguar las variaciones de temperatura, ya que favorece que siempre haya una temperatura estable en el edificio».

De esta manera, su instalación supondrá «un 10% del ahorro energético total del edificio», lo que servirá además para mejorar la huella de carbono de los edificios y una mejora de la calidad del aire, ya que ayuda a combatir el efecto isla de calor que suele concentrarse en este tipo de cubiertas.

Esta manera de construir edificios combina las técnicas de la arquitectura tradicional con prácticas que preservan y cuidan el medio ambiente, buscando además la armonía entre urbanismo y naturaleza, una tendencia a convertirse en una necesidad y en una de las alternativas clave para mitigar el cambio climático.

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