El Ayuntamiento de Alcorcón, a través de la Empresa de Servicios Municipales (Esmasa), está ultimando la instalación del llamado ‘quinto contenedor’ con implantación del modelo de carga bilateral en la recogida de residuos, que ya se está probando en diferentes barrios de la ciudad.

«Estamos haciendo políticas públicas pensadas a medio y largo plazo. El sistema de carga bilateral permitirá organizar el servicio y la infraestructura necesaria para extender, progresivamente, la recogida del residuo orgánico a los barrios«, ha avanzado el teniente de alcalde y presidente de Esmasa, Jesús Santos.

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Santos ha explicado que el modelo de recogida de carga bilateral «ya adapta al servicio y prepara a la ciudad para la recogida separada de la fracción de residuo orgánico», algo «fundamental para cumplir la normativa europea y avanzar hacia el objetivo de reducir la cantidad de residuos que se lleva al vertedero».

Entre sus principales ventajas destaca que, gracias a un sistema de brazo robotizado, las rutas de recogida pueden realizarse con un solo operario cuando en el anterior modelo se requerían dos.

Esto, además de ser más eficiente, permite destinar recursos a nuevas necesidades de la ciudad en materia de limpieza y gestión de residuos, señala el Consistorio en una nota. Además, el nuevo sistema facilita la implementación del quinto contenedor debido a su flexibilidad, al funcionar con contenedores de superficie.

Con el modelo antiguo, para su instalación se requeriría la apertura de 172 nuevos fosos en toda la ciudad, unos 80 en la primera fase estimada de su instalación. Además del coste económico de la apertura de cada foso (alrededor de los 20.000 euros cada uno, que supondrían alrededor de 3,5 millones de euros en total), la ciudad se encontraría con «el problema de que muchas zonas no estarían preparadas para albergar la apertura de un quinto foso».

«Los modelos de contenedores soterrados a principios de siglo se hicieron pensando en un modelo de cuatro contenedores. Hoy, la gestión de los residuos está avanzando hacia modelos más flexibles, no sólo con vistas a abordar retos como la instalación del quinto contenedor, sino a la aparición de nuevas necesidades», añaden.

Cartel sobre el nuevo modelo de carga bilateral

Más barato y flexible

Además, se estima que el mantenimiento será más barato y flexible, ya que, frente a la complejidad de la limpieza de los fosos, una limpieza a fondo de una zona puede hacerse con medios convencionales moviendo los contenedores temporalmente de ubicación.

Algo que también se estima en la sustitución de contenedores en caso de avería, ya que el coste de cada contenedor soterrado ronda los 6.400 euros, mientras que los nuevos contenedores de metal tienen un coste de unos 1.291 por unidad.

«Con el coste de sustituir un contenedor soterrado podemos instalar 5 del nuevo modelo. Esto significa que ofrecer depósito para 5 residuos cuesta prácticamente lo mismo que antes costaba ofrecer depósito sólo para uno. El margen que da al servicio y a la ciudad es enorme», insisten desde Esmasa.

Por otro lado, los nuevos contenedores son accesibles, ganando un margen de 10 centímetros a los que exige la normativa de accesibilidad, lo que permite garantizar estos estándares en lugares donde haya bordillos que no superen esta altura.

«Los contenedores son accesibles y su movimiento es más flexible. Esto significa que puede sustituirse su ubicación para facilitar el depósito a los vecinos que lo requieran«, afirman desde la compañía pública, quienes también puntualizan que «esto da un mayor margen de actuación frente a una realidad urbana construida hace décadas».

En aquellas localizaciones donde la accesibilidad no está garantizada por razones de urbanismo, ya se están buscando soluciones como la construcción de rampas o adaptaciones del entorno para salvar estos obstáculos.

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